Hace un año nos dejaba definitivamente Simón Arelovich. Cuando aún su inagotable energía lo impelía a la acción comunitaria y solidaria, una cruel dolencia nos dejó sin su compañía, sin su bondad, sin su inclaudicable vocación de lucha por una sociedad mejor, más igualitaria y sin las lacras de la pobreza y de la guerra. De humilde origen familiar, supo sortear muchas dificultades con ahínco y voluntad envidiables. Logró al fin coronar su vocación en la carrera de abogacía, destacándose por su labor consecuente en el gremio bancario, participando activamente además sin pausa en cuanto movimiento social y político lo convocara en la defensa de la justicia social y la paz en el mundo. Presidió hasta su deceso el "Llamamiento de los cien para seguir viviendo", entidad a la que enalteció con su incansable actividad. Es por todo ello que esta organización embarcada en la tarea de concientizar acerca de la iniquidad de la guerra, rinde a través de estas líneas el merecido homenaje a su figura.



























