¡Cuán grande es la impotencia que siento al saber que hay gente que piensa como las tres personas que escribieron la carta de lectores sobre los docentes! Creo que muchos nos sentimos dolidos por las cosas allí explicitadas, no por tontos, sino porque somos verdaderos docentes, comprometidos con nuestra práctica. Las épocas han cambiado demasiado; así como también los contenidos, procedimientos y actitudes a enseñar por parte de los docentes hacia sus alumnos. Lo que no ha cambiado es justamente el amor que le ponemos todos los días a nuestra tarea. Elegimos ser docentes y es un contrato de vida. Es tener vocación, amor a nuestros jóvenes, es creer que la semilla que hoy plantamos mañana dará su fruto. Señores y señoras, ustedes que saben tanto de la tarea docente deberían estar informados sobre el suelo básico que tenemos. ¿Creen que con ello podríamos darnos los lujos que dicen? Nos nos sobra a fin de mes el sueldo y de eso se trata nuestra lucha. Nunca nadie nos regaló nada, siempre todo lo que conseguimos fue gracias a luchas reivindicatorias. Estamos en democracia y la Constitución Nacional nos ampara al derecho de huelga. Somos hijos del pueblo. Asumimos esto cada mañana. Trabajamos para el pueblo, enseñamos a sus hijos, como siempre lo hemos hecho. Porque, si ustedes están escribiendo esta carta es porque alguna vez han transcurrido por alguna institución educativa. Por lo tanto, deberían preconizar a favor de los docentes, porque apoyarnos es querer que mejore la calidad educativa de todos. ¿Realmente creen que los docentes hacemos casi nada? Creo que estoy tratando con personas que desconocen totalmente la labor docente y que se expresan de forma burda. Claro que escuchamos a los chicos, ellos tienen mucho que contar y nosotros tenemos mucho que aprender de ellos. Quizás los escuchamos mucho más que algunos padres que están ocupados trabajando todo el día. Hay algo que no hay que olvidar señores, que no es un pormenor, la educación parte de la casa. No se desliguen responsabilidades, como así tampoco nos echen al hombro las responsabilidades sobre la mortandad infantil. Somos un pueblo, tenemos gobernadores, senadores, legisladores, presidente y demás, que sin mencionar el tema de sueldos todos ellos son más responsables que nosotros. Pido disculpas, pero me parece que es un tanto extremista la situación que allí se cuenta. Para finalizar quiero decir que lucho día a día desde mi muy humilde lugar por mejorar la sociedad en la que vivimos, porque creo en la educación, como lo han creído nuestros grandes patriotas de hace siglos. No digo que todos los maestros sean iguales, como así tampoco lo son las personas en general, pero algo que cabe destacar es que la mayoría se comporta de forma plausible ante su trabajo y lo digo yo que estoy dentro de la escuela y que además comparto un café con ellos en los recreos de cinco minutos, mientras miramos que los alumnos tengan conductas adecuadas. Va contra mis ideales, pero si la educación les parece cara, prueben con la ignorancia. Deseo que reflexionen lo que escribieron, o en término docente que hagan praxis. Nada malo ocurrirá si reconocen que se equivocaron, todo lo contrario. Denota grandeza por parte de las personas con las que estoy intercambiando ideas.






























