Un estadista americano aseguró que la riqueza jamás se multiplicará si se la divide. Mas aún, afirmó que un gobierno no puede entregar algo a alguien que no lo produjo porque para ello debe quitárselo a otro. La cosa se agrava cuando los que no trabajan reciben lo producido por otros pero estos otros se hartan de trabajar pues les quitan lo producido y así puede iniciarse la disgregación de una Nación. Encuentro gran similitud con el propósito de profundizar la inclusión social. El gobierno no redujo plantel humano, no ahorró gastos bajo ninguna circunstancia, despilfarró dinero en proyectos incontrolados que atraían agua para su molino. En otras palabras, las reservas monetarias nacionales representan el trabajo del sector económico activo. Reitero que todos los argentinos tenemos derecho a consumir, actuar, hablar, movernos y acatar la ley. Pero indefectiblemente tenemos que estar todos económicamente activos. Se aprende mucho mas rápido a consumir y gastar que a producir. Para aprender a producir se requiere tiempo, actitud, habilidad, ganas. Esto lo proporciona la educación y para educarse hay que ir a la escuela y para ir a la escuela no hacen falta subsidios pues la educación en Argentina es gratuita. Antes de profundizar en la inclusión social el gobierno tiene para resolver contundentes y actuales problemas: le resultará imposible disponer por siempre la moneda diaria para subsidios. El país está postergado en todo lo que signifique infraestructura: rutas, rieles, servicios, escuelas, viviendas. Se gastan 6 mil millones de dólares anuales para sostener las asignaciones (un 12 por ciento de la reserva monetaria) y de proseguir el actual ritmo inflacionario la cifra se eleva a 7.500 millones para 2012. Se deberá tener preparada una respuesta por si los ciudadanos consideran como de su propiedad el traje que les prestaron para la fiesta y no se avienen a devolución alguna. Recordamos al futuro gobierno estos reales y serios problemas pues hay un 70 por ciento de argentinos que primero trabajan para después cobrar (producen para luego consumir) y no concuerdan con la parábola planteada como de "disgregación nacional".































