Se nos informa que nuestra ciudad mejorará en diversas áreas: un cantero central en avenida Alberdi para el transporte público, remodelación de la estación de trenes Central Córdoba, equipos electrónicos para evitar cortes de energía eléctrica, final de obras en la Terminal de Omnibus, avance de las colectoras sobre Circunvalación, entre otras cosas. El electo gobernador Miguel LIfschitz incorporará 3.000 agentes policiales. En la fase cultural-deportiva municipal es incesante la realización de conciertos, festivales, maratones, cursos gimnásticos, uso de la Calle Recreativa. Todo ello está muy bien porque estas actividades sirven para tener "mens sana in corpore sano". Ahora digo yo: ¿no habrá lugar o tiempo para acordarse de quienes tenemos la osadía de manejar un vehículo automotor en Rosario y su zona? ¿Somos los personajes indeseables de la ciudad? ¿Somos culpables de que Rosario se siga construyendo sobre calles estrechas y no exista una sola avenida en todo el microcentro? ¿Qué responsabilidad nos cabe si los pavimentos realizados por empresas irresponsables se desgastan permanentemente, se deforman, generan pozos peligrosísimos o producen jorobas de camello? ¿Qué dicen en el Palacio de los Leones frente a un parque automotor de 700.000 vehículos cuando la ciudad soporta 400.000? ¿Habrá alguien que interprete que así no se podrá seguir? Debemos indefectiblemente conocer la política, las disposiciones, las prohibiciones que se implementarán para el tránsito rosarino desde ahora en más. Creo que todos los conductores rosarinos estamos esperando una respuesta.































