El 17 de septiembre se cumplió un aniversario más de uno de los mayores saqueos de nuestro patrimonio nacional de los últimos años, y convendría que nuestro periodismo de investigación recordara la vigencia de la ley 24.145, producto de la senaduría santacruceña de su 19º período legislativo por el que pasaron a las provincias por procesos de "federalización" las riquezas del subsuelo, llámese petróleo, que escondiera la privatización de YPF. A partir de esta ley, no solamente perdimos la soberanía, recordemos que el ex presidente Néstor Kirchner dijo "para aquellos que dicen que la privatización de YPF es una entrega de la soberanía, para los santacruceños no es. No hay nada más soberano que conseguir inversiones" (transcripción textual del diario La Opinión Austral, de Río Gallegos del 26 de setiembre de 1993; y que muchos han olvidado). Así, como muchos han olvidado la reinauguración de los talleres ferroviarios de Tafí Viejo (Tucumán), la existencia de nuestros trenes de pasajeros que en tres horas y media unían Rosario con Retiro, el uso de los locales Cañada de Gómez-Rosario, Casilda-Rosario, y que luego del "ramal que para, ramal que cierra", perdimos el 80 por ciento de los servicios e incrementamos los subsidios a tres millones de dólares diarios, gracias a la "administración de De Vido, Jaime, Pedraza, Moyano y compañía". Tengamos memoria y que nadie se llame a engaños.































