Deseamos hacerle llegar unas líneas a nuestra querida y reconocida profesora Leda Rinaldi de Kruse, en su cumpleaños número 95, el 15 de abril pasado. Tuvimos el privilegio de ser sus alumnas y fue nuestro modelo de valores durante los años que cursamos la escuela secundaria. Nos identificábamos con ella, fue una gran profesora. Sus cuidados gestos, su sonrisa, su excelente trato, humano y respetuoso, con el que lograba la participación activa, constante y reflexiva de sus alumnas, dejaron una profunda huella en nosotras. Desde los primeros años, en sus clases de gramática, en las que nos enseñó a escribir bien, a hablar bien y a ser mejores personas, hasta las de literatura en que nos inculcó el placer de leer, de amar la lectura, pero sobre todo el contexto y el subtexto de cada obra. Aún perdura en nuestras mentes su imagen, su prestancia, su elegancia en el vestir, su peinado siempre impecable y hasta el detalle del inseparable abanico en sus manos, con el que trataba de aliviar los calores del incipiente verano. Leda, no fueron en vano sus 30 años en la docencia. Hoy la recordamos con cariño, admiración y un profundo agradecimiento.































