Pudo ser un golpe de película, pero los ladrones fallaron en el último paso. Fue ayer a la madrugada, 10 minutos antes de las 3, cuando siete maleantes a bordo de un Citroën C3 y una camioneta Ford F100 que habían sido robados intentaron arrancar de cuajo un cajero automático de la red Link ubicado en Mendoza y Donado. El golpe bien planificado sobre un cajero que no cuenta con cámaras de seguridad tuvo tres pasos bien marcados. Primero los ladrones redujeron a un hombre que se gana la vida como sereno cuidando los locales del pequeño centro comercial del lugar; luego engancharon el cajero automático al paragolpe de la F100; y finalmente le dieron fuerza a la camioneta dejando las marcas del caucho quemado sobre el cemento para que el cajero se desplazara unos 60 centímetros antes de caer de frente. Pero entonces la alarma se activó y con la sirena de las patrullas como banda de sonido los ladrones fugaron sin llevarse un centavo.




























