Finalmente, el boliche porteño Esperanto no podrá abrir en Rosario. El municipio formalizó ayer su rechazo al pedido de habilitación de una confitería bailable en Roca y Zeballos, tras convalidar 257 firmas de vecinos en contra del polémico emprendimiento. De ese modo, la cantidad de adhesiones al registro de oposición superó en un 31 por ciento el mínimo necesario para frenar la disco. El grupo inversor que inició la obra reiteró que acudirá a la Justicia y admitió que, como alternativa, buscará la apertura como restaurante con amenización musical.
A través de una resolución de la Secretaría de Gobierno, el municipio oficializó la negativa a la solicitud de viabilidad presentada por la firma "Comidas y Juegos SRL" para la instalación de una confitería bailable con anexo bar restaurante en Presidente Roca 1463 por no haber cumplimentado con el registro de oposición de vecinos.
En ese sentido, el subdirec
tor de Habilitación municipal, Adrián Celiz, confirmó a La Capital que en total fueron "257 las firmas convalidadas contrarias a la apertura del local", sobre 591 vecinos que estaban en condiciones de opinar en el registro de oposición, que cerró el 7 de mayo pasado.
El funcionario indicó que hubo "algunas" rúbricas desestimadas "por ser repetidas o tener domicilio fuera del radio establecido", pero no en número significativo, lejos de las 130 impugnaciones formuladas por el grupo empresario.
Al ser necesarias 196 firmas, la cantidad total de vecinos que se expresaron en contra de Esperanto superó en un 31 por ciento (61 rúbricas) el mínimo necesario para frenar la apertura de la megadisco.
"La verdad, estamos impactados por el nivel de participación de los vecinos, que derivó en esta decisión colectiva", admitió el abogado Juan Pablo Cerana, uno de los particulares que encabezó el rechazo al boliche.
Cerana celebró que se haya "actuado con conciencia de barrio en una zona como es el centro de la ciudad, que tiene fama de contar con vecinos apáticos que no se involucran en la cosa pública y que no poseen contacto entre ellos al no tomar mate juntos en la vereda de sus casas".
Para el abogado, lo más importante fue "poder expresar a través de la vía institucional y conforme a derecho la negativa a que una zona de la ciudad cambie de fisonomía, afectando a terceros que esgrimían derechos adquiridos a descansar con tranquilidad durante la noche".
En adelante, de pretender el grupo empresario que inició la obra en Roca y Zeballos habilitar un emprendimiento comercial-gastronómico en esa esquina, deberá presentar otra solicitud de habilitación, pero bajo otro rubro.
El secretario de Gobierno municipal, Fernando Asegurado, explicó que los dueños del local podrán abrir como restaurante internacional o bar, pero para eso tendrían que volver a pedir permiso de habilitación y cumplir con los requisitos del rubro que requieran.
De este modo, se cierra el controvertido proceso que inició un grupo de empresarios para permitir el desembarco de Esperanto en el centro de la ciudad. Un objetivo que comenzó a gestarse en febrero como una réplica de los boliches que funcionan en Buenos Aires y Mar del Plata bajo el mismo nombre, con fuerte presencia de figuras de la farándula y el ambiente futbolístico.
De inmediato, concejales opositores cuestionaron la ubicación elegida, a poco de arrancar el debate sobre futuras zonas de radicación de boliches alejados del centro. Se habilitó un primer registro de oposición, pero los vecinos no consiguieron las firmas necesarias. Tras las críticas a su modalidad de implementación, el Concejo lo reactivó y ahora el complejo quedó sin chances de abrir.