El Papa Francisco destacó ayer el carácter revolucionario de la evangelización y consideró que puede ser una forma de alcanzar la unidad, en una misa al aire libre que celebró en Quito ante más de un millón de fieles.
“Evangelizar es tan nuevo y apremiante como aquellos deseos de independencia. Tiene el mismo fuego que atrae”, señaló el Papa al relacionar la tarea evangelizadora con el nombre del parque en que celebró el acto, Bicentenario, referencia a los 200 años del primer grito libertario dado en América.
La multitudinaria misa se convirtió en el acto central del tercer día de visita a Ecuador de Jorge Mario Bergoglio. En la jornada se reunió además con obispos y con profesores y estudiantes de diversas instituciones.
Francisco aseguró en la ceremonia litúrgica que evangelizar es la entrega que los seres humanos pueden dar a sus semejantes porque, añadió, “darse significa dejar actuar en uno mismo toda la potencia del amor, que es espíritu de Dios”.
“Eso es evangelizar, esa es nuestra revolución, porque nuestra fe es revolucionaria, ese es nuestro más profundo y constante grito”, puntualizó.
“Mientras en el mundo reaparecen formas de guerra y enfrentamientos, los cristianos queremos insistir en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de reconstruir puentes, de estrechar lazos y ayudarnos mutuamente a llevar las cargas”, indicó.
En la homilía, añadió que evangelizar es acercar la Iglesia “a los que son temerosos e indiferentes” y recordarles que Dios “nos respeta hasta en nuestras bajezas y nuestros pecados”.
Pidió no confundir evangelización con proselitismo, ya que, dijo, éste “es una caricatura” de la verdadera labor.
“Hay que confiar en el corazón del compañero de camino, sin recelo, sin desconfianza. La paz es algo artesanal. Es impensable que brille la unidad si la mundanidad espiritual nos hace estar en guerra entre nosotros”, reflexionó.
Bergoglio vistió una casulla con bordados y figuras indígenas elaborada por artesanas de la ciudad austral de Cuenca. Uno de los textos evangélicos fue leído en quechua.
Antes de la eucaristía, Francisco recorrió durante 10 minutos todo el parque en el papamóvil e impartió bendiciones a los feligreses, que respondieron con una lluvia de flores.
Encuentro. En un momento del recorrido, Francisco hizo detener al vehículo y pidió que le ayudaran a acercarse a una mujer centenaria, Cecilia Rueda, a quien bendijo y acarició con palabras de cariño. La anciana, que no se hacía mayores ilusiones de estar cerca al Papa en medio de tanta gente, consideró el hecho como un “milagro”.
“Les agradezco esta concelebración, este habernos reunido junto al altar del Señor, que nos pide que seamos uno, que seamos verdaderamente hermanos. Que Dios los bendiga y les pido que no se olviden de rezar por mi”, dijo el Papa al terminar la misa.
Antes, el Sumo Pontífice se reunió con los obispos ecuatorianos en un centro de convenciones, pero el temario se mantuvo en reserva. Se conoció que el sacerdote negro Silvino Mina fue el encargado del discurso de bienvenida.
Tras la misa con los estudiantes y educadores a los que congregó en la Universidad Católica. Allí, el Papa les pidió a los profesores preocuparse de la realidad del mundo y ayudarles a los alumnos a tener un espíritu libre.
“(Ayúdenles) a crear un espíritu libre, ayudándoles a cuidar el mundo de hoy”, les recomendó Bergoglio a los docentes. “Hay que sacarlos del aula, su mente tiene que salir del aula, su corazón debe salir del aula. ¿Cómo pueden entrar a la universidad las preguntas que se hacen afuera?”, interrogó.
El Papa, que llegó el domingo a Ecuador en medio de fuerte ruido político por protestas contra el presidente Rafael Correa, dejará hoy el país para seguir a Bolivia.
“Realmente es un privilegio que venga porque inicialmente estaba programada solo la visita a Santa Cruz, pero el Papa pidió venir a La Paz y a El Alto a pesar de que los médicos no querían; y el privilegio es doble porque el recibimiento en nuestro aeropuerto será la actividad más multitudinaria del departamento, con al menos medio millón de personas”, contó ayer Julieta Tovar, vocera de la Diócesis de El Alto.
El Sumo Pontífice llegará al Aeropuerto Internacional de El Alto a las 16.15 (17.15 de Argentina) a bordo de un Boeing 737 de Boliviana de Aviación, proveniente de la ciudad ecuatoriana de Quito.




























