"Señor, venimos de Telecom para reparar su línea". Así comenzó un asalto a un
departamento de San Lorenzo al 700 de donde dos falsos técnicos se llevaron 40 mil pesos, un día
después de que el dueño de casa llamara a la firma de telefonía porque su línea no funcionaba. El
caso expone una modalidad repetida de robos cometidos por falsos operarios luego de que las
víctimas requieren el servicio a empresas legales.
Roberto G. tiene 63 años y es licenciado en administración
de empresas. Se moviliza con bastón, tiene severas dificultades para hablar y la mitad del cuerpo
paralizado a raíz de un accidente de autos de hace cuatro décadas y un reciente accidente
cerebrovascular. Vive solo en un departamento de planta baja de San Lorenzo entre Laprida y Buenos
Aires. Cintia, de 29 años, lo asiste desde hace más de un año. El jueves 4 de diciembre estaban
juntos cuando ocurrió el asalto, que se conoció esta semana.
Ambos coinciden en que el día anterior se dieron cuenta de
que uno de los números telefónicos de la casa no funcionaba. "Entonces llamé al 114", contó Cintia.
Además Roberto les pidió a tres conocidos que realizaran el reclamo, que queda asentado en una
computadora.
A escena. Al mediodía siguiente dos hombres que dijeron ser de Telecom tocaron el
portero. Roberto, sin sospechar, le pidió a Cintia que les abriera. "Vestían ropa de trabajo azul
con el logo de la empresa. Afuera quedó estacionado un utilitario Fiorino blanco que decía
«Telecom». Eran hombres de entre 25 y 35 años. Uno era rubio. El otro tenía una gorrita y un bolso
negro", indicó la mujer.
Los ladrones montaron una escena: pidieron ver los
teléfonos. Uno se quedó en el living con Roberto y lo entretuvo con la charla. El otro se fue con
Cintia a la cocina. "Ahí me tapó la boca y me dijo que era un asalto, que no hiciera lío. «Al viejo
lo entregaron», me dijo. Me mostró una pistola parecida a las de la policía", recordó la mujer.
El maleante recorrió con Cintia tres habitaciones. "Me
decía: «Vos sabés dónde está la guita. Decime dónde tiene la caja (fuerte)». Revolvió todo hasta
que en un cajón encontró la plata", explicó.
El robo duró alrededor de una hora. Cintia comentó que el
malhechor se colocó medias en las manos para no dejar huellas y luego la ató de pies y manos con
cordones. Luego la hizo llamar a Roberto, a quien arrojaron sobre la cama y lo maniataron. Los
delincuentes se llevaron 40 mil pesos. En un bolso cargaron un monitor LCD de 19 pulgadas, un
celular, un revólver Colt calibre 32 y la escritura de la propiedad. Se fueron con los dos juegos
de llave de la casa.
"El que estaba conmigo se comunicaba con un teléfono tipo
Nextel", rememoró Cintia. "Eran los ahorros de toda la vida que tenía por las dudas. Tengo una mala
obra social y necesito un resto de dinero por mi enfermedad", relató, con dificultad, Roberto. La
denuncia fue radicada en la comisaría 3ª. Al día siguiente, llegaron los operarios legales.