En octubre del año pasado recibí varios llamados telefónicos por los cuales me decían que por intermedio de mi tarjeta Mastercard había sido beneficiada con una semana de estadía en Pinamar en un apart con servicio de mucama y ropa blanca para cuatro personas. Obviamente, llamé a mi banco y a mi tarjeta. Ambos desconocían el tema. Igualmente nos presentamos con mi marido y luego de dos horas de una especie de lavado de cabeza (no sé cómo ni por qué) compramos las semanas en Pinamar. Luego de unos meses, aproximadamente en julio, empezamos a llamar para reservar una semana en diciembre en el apart El Dorado. Me respondían que me quede tranquila que ya estaba registrada, pero que igualmente llame en septiembre u octubre. De más está decir que llamé en agosto, septiembre y mi sorpresa fue muy grande cuando mi ejecutiva, de nombre Cinthia, me dice que llame a mediados de octubre, y que ya ahí me confirmarían. Lo hice y me vuelven a pedir que llame a fines de octubre. Lo hago y, obvio de más está decir, que aún no tienen la confirmación y que me piden que vuelva a llamar a mediados
































