Los dichos del intendente de Granadero Baigorria, Alejandro Ramos, en relación a la deuda que mantiene Rosario Central con la Municipalidad merece alguna reflexión. Es bueno que el intendente se preocupe por cobrar los impuestos que adeudan los contribuyentes. Pero lo que no es bueno es que para ello se valga de amenazas de carácter extorsivo. Tal es el calificativo que nos merece la amenaza de "clausurar" el club para el caso de falta de pago. La amenaza no solo es extorsiva sino que, además, carece de todo fundamento jurídico. No existe en la legislación provincial ni municipal la pena de clausura ante la falta de pago. Lo único que puede hacer el intendente es promover las pertinentes acciones de apremio tendientes al cobro del crédito por tasas municipales y, eventualmente, solicitar embargos sobre bienes, créditos o fondos. Pero lo que propone Ramos, además de carecer de todo respaldo legal, es de un primitivismo tal que nos remonta a la Edad Media. De efectivizar la amenaza, el intendente estaría incurriendo en un palmario abuso de autoridad que está sancionado por el Código Penal.



























