Quiero compartir una experiencia indignante que viví el día lunes pasado a las 18.30, aproximadamente, en un kiosco ubicado en la zona de San Martín y Rioja. Compré dos paquetes de cigarrillos a $5 cada uno; dos alfajores a $2 cada uno, dos tarjetas magnéticas a $3,20 cada una; una gaseosa de medio litro que, exagerando, habrá salido $3 y un jugo que vale $1,75. La cuenta me da $25 con chirolas y el hombre que atendía me cobró $34. Cuando notó que empezábamos a dudar comenzó a detallarnos los supuestos precios a los gritos y muy nervioso adelante de toda la gente que esperaba por comprar. Sin darme cuenta en ese momento que me había cobrado 10 pesos de más, lo único que pude hacer es huir. La idea (ya que fui estafada y no pude reclamar) es difundir este hecho y alertar a los vecinos que viven en el centro y a los que pasan por ahí que pueden llegar a pasar un mal momento en ese negocio. ¿Por dónde podemos empezar para que se terminen los sinvergüenzas en este país? Algo bueno: da gusto cómo atienden en el kiosco que está en Juan Manuel de Rosas entre 9 de Julio y Zeballos.




































