El ex policía riojano Domingo Pascual Andrada volvió a ser señalado como responsable de buscar mujeres en Tucumán para llevarlas a trabajar a locales nocturnos de La Rioja, en el juicio por el secuestro y desaparición de la joven tucumana María de los Angeles Verón.
Andrada, quien está imputado en la causa acusado de haber trasladado a Marita Verón a un prostíbulo de La Rioja, fue acusado por mujeres que trabajaron en una whiskería de la imputada Lydia Medina por reclutar jóvenes.
El testigo Pablo Medina, quien está detenido en el penal tucumano de Villa Urquiza por homicidio y robo agravado, reveló anteanoche que diez años atrás mantuvo una pelea con el policía Andrada al que conocía como "El Riojano" porque intentaba "llevarse" a su mujer a La Rioja para ejercer la prostitución.
Pelea entre pesados. Medina, quien años atrás fue pareja de la testigo Norma Manzur, contó que vecinos le señalaron a Andrada como la persona que buscaba a la mujer en su casa y le "había dejado un dinero", por lo que lo siguió hasta encontrarlo en una estación de ómnibus donde se enfrentaron y el ex policía disparó su arma.
Medina y Andrada fueron detenidos en Tucumán por aquel incidente, tras lo cual los enfrentamientos continuaron en la cárcel donde estuvieron alojados.
En la audiencia de ayer, el testigo Orlando Dionisio Nadal Olivero confirmó que recibió versiones sobre mujeres que se prostituían en La Rioja, pero no aportó mayores precisiones ni datos útiles a la causa.
Nadal Olivero fue convocado al juicio porque su nombre apareció en una agenda del ex policía Andrada y porque varias testigos afirmaron que prestaba su teléfono a vecinas que al parecer tenían vínculos con La Rioja.
El hombre aseguró que una vecina suya de nombre Janet "le ha pedido el teléfono a mi mujer. Ella y la madre hablaban a La Rioja y desde ahí también las llamaban", pero aclaró que no tenía información sobre esas comunicaciones porque, dijo, "tengo 16 hijos, no escuchaba la conversación". El juicio oral, de acuerdo a lo dispuesto ayer por el tribunal, continuará hoy, luego de un abrupto final porque se presentó a declarar una joven de identidad reservada quien no figuraba entre los testigos previstos ayer.
Marita Verón fue secuestrada hace diez años cuando concurría a una cita médica a una cuadra de su casa, al parecer por un grupo que integraba una red de trata de personas que tenía vinculaciones con una remisería de Tucumán y whiskerías de La Rioja. l (DyN)