En el discurso que pronuncié el Día del Abogado, y referido a los temas éticos de la profesión, expresé que tiraba la primera piedra, no libre de pecado (referido al pasaje evangélico). Con relación al mencionado discurso, el doctor Hugo Páez Alvarez expresó en esta sección (18/09/09) que me he dado cuenta del contubernio entre abogados dedicados a asistir a víctimas de daños a poco de terminar mi mandato, lo que es falso, porque no he desestimado aún la reelección y, por lo demás, al cese pienso seguir trabajando para el Colegio, como lo vengo haciendo desde hace años. El colega es un ignorante supino (acepción referida al que puede y debe saber): durante el directorio del doctor Gustavo Lo Celso, formando parte de aquél, emprendimos distintas acciones en los hospitales y seccionales policiales. En marzo de 2006 denuncié (La Capital, 18/03/06) la derivación espuria de pacientes a estudios. El 22 del mismo mes comparecí a prestar colaboración a la Dirección de Investigaciones de la Municipalidad, que investigaba la captación de pacientes del Heca, que derivó en denuncia penal. En 2008 interesamos al ministro doctor Cuenca acerca de esta lacra. El 24 de abril del corriente actuamos ante presiones sufridas por una cliente internada, por personal de una comisaría. Recientemente ofrecimos al doctor Font, secretario de Seguridad Comunitaria, realizar acciones conjuntas. Con el apoyo del doctor Néstor Marchetti instalamos en el Heca una mesa de orientación, alertando sobre la imposición de abogados. El 17 del corriente fuimos recibidos por autoridades de la U.R. 17ª (San Lorenzo) a quienes se les entregó un afiche de orientación (La Capital 18/09/09). Evidentemente, el doctor Páez Alvarez ha sintonizado otro canal. Dice que fui "progresista, popular, llano" y esa fue mi intención: llegar a todos, letrados y legos, es decir a la comunidad y no al "vulgo" como despectiva y altivamente el colega espeta. Afirma que el Instituto de Ética creado por el Directorio (integrado por 14 abogados), con la aquiescencia del Tribunal de Ética (12 abogados) y beneplácito de las Facultades de Derecho constituye "ridículas comisiones ilegales que no pueden resolver nada", denotando carencia de esperanza para revertir el estado de cosas y una ignorancia esta vez inexcusable. Hablar de ética de los abogados, con crudeza y veracidad, no es una trivialidad y proponer acciones concretas, para mejorar la confianza que tiene la comunidad en la abogacía, es una empresa apasionante, a la que seguiremos brindando todo nuestro esfuerzo y cariño.



























