Soy una docente jubilada y he disentido con muchas personas del término mal dicho "presidenta" desde que asumió Cristina Fernández de Kirchner. Sobre todo extrañada, porque tanto en radio, televisión y diario se usa como si fuera correcto. Solamente escuché a la señora Carrió expresarlo correctamente: "presidente". La explicación del porqué lo explica el texto que sigue: "El idioma de Cervantes". En español existen los participios activos como derivados verbales. El participio activo del verbo atacar, es atacante; el de sufrir, es sufriente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente. ¿Cuál es el participio activo del verbo ser? Ente. El que es, el ente, tiene entidad. Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad para ejercer la acción que expresa un verbo, se agrega al final de su raíz la terminación ente. Por lo tanto, a la persona que preside, se le dice presidente, no presidenta, independientemente del sexo que tenga. Se dice capilla ardiente, no ardienta. Se dice estudiante, no estudianta. Se dice adolescente, no adolescenta. Se dice paciente, no pacienta. Un buen ejemplo de lo mismo: "La presidenta era una estudianta adolescenta, sufrienta y poco pacienta, que quería ser eleganta, para que la nombraran representanta y además llegar a ser integranta independienta de la asamblea constituyenta. Ahora es la presidenta existenta de la Argentina. Pero un día llegará, como a todos nosotros, en que la veremos sonrienta en una capilla ardienta por ahora inexistenta. ¡Qué mal suena, presidenta, política dirigenta, que se ponga tan violenta con el pobre castellano, para quedarse contenta! A su vez quiero agregar que desde hace muchos años estamos denigrando el idioma usando términos (como por ejemplo enervar por enojar, siendo que significa lo contrario, dichos como "vuelvo a reiterar", equivocando totalmente ya que están repitiendo lo mismo; dicen también "estoy o estamos con un montón de gente", cuando la palabra montón debe usarse para objetos y/o cosas y no para personas) y ejemplos como estos sobran. También el empleo de exabruptos en los medios de comunicación, que deberían ser canales que ayuden a la educación del pueblo.
































