La calle Balcarce atravesada por banderines de colores con el nombre de Mercedes Delgado, una muestra de fotos de distintos momentos de su vida, música en vivo y una olla comunitaria, todo al pie del solemne edificio de Tribunales, fueron el marco que allegados a la trabajadora social asesinada en enero eligieron ayer para recordarla, con dolor pero apostando a recuperar la alegría. Fue un acto emotivo y a la vez punto de encuentro de otros dramas, otras muertes también signadas por tramas violentas, que llevaron un reclamo común de justicia.
El acto por Mercedes Delgado, a días de cumplirse 11 meses del homicidio, reunió a familiares de las víctimas del triple crimen de Villa Moreno y también de Gabriel Aguirre, el chico de 13 años asesinado tras el clásico de Newell's y Central el 20 de octubre pasado en Ludueña. El pedido de esclarecimiento de los casos fue una demanda común, pero las voces se unieron para pelear "no sólo por los que no están, que no van a volver, sino para que no les pase lo mismo a los chicos que quedan en los barrios", como pidió con voz serena Stella Maris Gómez, mamá de Claudio "Mono" Suárez, uno de los tres jóvenes asesinados el 1º de enero de 2012 en villa Moreno.
Otras demandas. "Que podamos vencer el miedo", "que los narcos dejen de reclutar pibes" y "que los chicos puedan salir a la calle" fueron demandas que expresaron tanto vecinos de Ludueña como de villa Moreno; medio centenar de personas que se concentraron frente a Tribunales junto a integrantes de la agrupación Caleidoscopio y del Movimiento 26 de Junio del Frente Darío Santillán.
En ese marco, los allegados a Mercedes Delgado reclamaron una vez más la detención del supuesto autor material del crimen, Daniel Riquelme, que sigue prófugo.
Basta de muerte. "Mecha" era colaboradora del comedor comunitario San Cayetano y el 8 de enero pasado fue víctima de un tiroteo entre dos bandas en Bielsa al 2100, en Ludueña Norte. Tres detenidos por participar de la balacera previa al disparo letal fueron procesados por el juez Alejandro Negroni, que ayer recibió a los familiares.
"Queremos que se terminen las muertes en Ludueña, queremos venir a Tribunales a hacer trámites, no a reclamar por muertes", planteó Juan Ponce, hijo de Delgado, mientras las compañeras de su mamá prepararon una olla de arroz amarillo. "Hoy nuestros jóvenes dejan la escuela por 300 pesos y una moto para que cuiden un búnker", denunció.
Con voz desgarradora, casi un grito ahogado en llanto, habló también la mamá de Gabriel Aguirre, Ada: "Mi hijo de 13 años quería dedicarse a la música, tenía un montón de sueños y me lo quitaron inconscientes. Mientras tenga vida voy a seguir peleando, espero que esta no sea una muerte más", imploró. La siguieron Cristian y Ale, un hermano y un amigo de Gabriel, que tocaron y cantaron dos temas de "Gaby y su banda", el grupo que formaron para cumplir el sueño del adolescente.