Siempre, las muertes inexplicables dejan ese sabor amargo de querer saber el por qué. Y en este proceso de tener que elaborar el duelo de un colega, es mucho más difícil encontrar las respuestas. Hace pocos días, la absurda pérdida de un enfermero encendió las redes sociales de norte a sur e inclusive de otros países. Un enfermero líder del Hospital "Salvador Mazza" de Villa Angela, en el Chaco, se fue dejando un puñado de preguntas por esa ausencia que trascendió fronteras. Muchos lo conocían por la trasparencia de sus comentarios y publicaciones de humor, que eran el espejo de lo que suele ocurrir en la intimidad de los servicios y en los que todos se veían identificados. Se llamaba Enzo Mauro, de sólo 38 años al que Dios había dotado de los valores del buen ser, compañero, profesional, esposo, padre y buena persona. También luchó por tener una vivienda digna que al conseguirla, había logrado su gran anhelo, por el bienestar de sus hijos y el de su esposa. Tenía la chispa de sacar sonrisas con sus sanas ocurrencias y que lo trágico, de lo que habitualmente se vive en el corazón de los servicios por salvar vidas, fuese menos agobiante. A su vez, valorizaba que trabajar para cuidar pacientes es pura vocación. "No hay mejor premio que sentirse partícipe cuando se salvan vidas". Su forma de proceder echaba un manto de frescura a lo cotidiano con un compromiso hacia el prójimo que iba mucho más allá de lo técnico. Enzo, había creado un mundo que miraba a la enfermería desde el humor, la creatividad y también dejaba explícito la lucha por un reconocimiento de la profesión que muchos hacen en silencio. Ese día la muerte llegó así, de sorpresa, ensombreciendo el corazón de muchísimos colegas que compartían su tiempo. "En la era de la tecnología es casi incomprensible que subsistan ciertos deterioros en los sistemas de salud que ponen en riesgo la vida de las personas", decían muchos. Esta vez, todos salieron a la calle en busca de respuestas. Un líder que supo trasmitir su valioso legado había perdido la vida, y el reclamo bañado de profundo dolor golpeó las puertas del propio hospital. "Falta de insumos, falta de personal y un sistema de salud deficientes que no alcanza a cubrir las necesidades básicas humanas", decían. Ojalá se logren los pedidos de justicia de querer saber qué fue lo que pasó con Enzo, como también, que los controles se orienten positivamente en un sistema de salud que no debe claudicar.































