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El secreto del humor de Mordillo: "Sigo el instinto, no la inteligencia"

Es un mito viviente del humor gráfico, uno de los pocos dibujantes de tiras cómicas que puede ver su obra en museos. Sin embargo, el argentino Mordillo confiesa que detrás de su creación se esconde una visión amarga de la realidad.

Sábado 13 de Octubre de 2012

Es un mito viviente del humor gráfico, uno de los pocos dibujantes de tiras cómicas que puede ver su obra en museos. Sin embargo, el argentino Mordillo confiesa que detrás de su creación se esconde una visión amarga de la realidad.

"Soy consciente de lo que ocurre en el mundo. Con mis dibujos intento alimentar la esperanza de que alguna vez haya felicidad. Hago humor para no llorar", contó ayer en la Feria del Libro de Frankfurt en homenaje por los 80 años que cumplió en agosto.

Mordillo aprovechó el encuentro con el público para hablar sobre su primera película animada, el fútbol, las jirafas, un hipotético "premio Nobel al cómic" y el origen de las famosas narices gigantes de sus personajes.

"No me baso en la inteligencia, sino en el instinto. Por eso todo el mundo entiende mis dibujos", explicó a las decenas de personas que se reunieron para escucharlo y que quedaron en parte de pie.

Preguntado por las cosas que lo hacen reír, Mordillo apuntó a "los bebés y los animales". Su pasión por el fútbol tiene otra razón: "Es un espectáculo", explicó. "La diferencia con el cine es que en el fútbol ni siquiera los protagonistas saben cómo acaba la película".

La mayoría de sus seguidores identifican al autor con las jirafas que pueblan gran parte de su obra. "Me gustan porque son elegantes, silenciosas... como mis dibujos. Nunca toqué una jirafa, algún día me gustaría hacerlo".

Un origen más concreto tiene otro rasgo inconfundible de la marca Mordillo: las narices redondas de sus personajes.

"En Estados Unidos trabajaba haciendo tarjetas de felicitación. Como no se sabe si son para un hombre o una mujer, busqué personajes que no fuesen ni muy masculinos ni muy femeninos".

Guillermo Mordillo Menéndez nació el 4 de agosto de 1932. A los 23 años recibió una invitación para ir a Perú y dejó Argentina pensando en estar fuera un año. Nunca volvió. Desde entonces vivió en Lima, París, Mallorca, Ginebra, Zu-rich y Mónaco, donde reside actualmente.

La publicación de sus dibujos en la revista Focus lo convirtió en ídolo gráfico también en Alemania. Una galería de Munich expuso este año una colección de sus 120 originales para celebrar su cumpleaños número 80.

En su diálogo con el público demostró que la edad no le restó velocidad ni encanto: ¿Cómo lleva los 80 años? "Prefiero decir que cumplí cuatro veces 20 años". ¿Cuándo supo que quería dibujar? "No lo recuerdo exactamente. Fue el cuarto o quinto día después de nacer". ¿Cuál es su dibujo preferido? "El próximo".

Y el próximo tiene movimiento: Mordillo trabaja en su primera película animada. "Crazy Island" (Isla loca) se estrenará en 2015 y cumplirá un sueño que el dibujante arrastra desde hace 75 años, cuando con sólo cinco fue a ver Blancanieves al cine.

"Será una experiencia muy inusual. Siento mucha curiosidad por ver a mis personajes hablando. Creo que se verán más inteligentes".

Con la feria de Frankfurt aún revolucionada por la semana de los premios Nobel, un seguidor le pregunta si no es hora de que la Academia Sueca premie también el cómic.

"En el cómic, el mayor premio es el reconocimiento de los colegas y el cariño de los lectores", responde Mordillo.

"No me importa el Nobel, me importa el amor de la gente", reafirma.

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