Tal vez el magnetismo y la trascendencia de un tema como el de Malvinas, caro a los sentimientos de nuestro pueblo, sea la motivación fundamental para tenerlo presente todos los argentinos. Hoy más que nunca.

Tal vez el magnetismo y la trascendencia de un tema como el de Malvinas, caro a los sentimientos de nuestro pueblo, sea la motivación fundamental para tenerlo presente todos los argentinos. Hoy más que nunca.
Debemos intentar comprender en la búsqueda de antecedentes históricos, políticos y diplomáticos que datan de dos siglos a esta parte la razón y fundamento a una reivindicación, que es una verdadera causa nacional, que hoy como ayer debe motorizar un nacionalismo por ahí olvidado por muchos gobiernos. Interrogantes y preguntas sobre el tema Malvinas tenemos todos, ¿por qué nuestro país abandonó el camino de las negociaciones diplomáticas, casi hasta inexplicablemente? ¿Por qué nos vimos envueltos en un conflicto bélico de impredecibles consecuencias? ¿Qué verdadero plan ocultaba la dictadura genocida tras el conflicto militar? Los porqué serían muchos, por eso hoy debemos celebrar la decisión del gobierno nacional de desclasificar informes militares que estaban secretos, para que todos como ciudadanos podamos informarnos de una manera criteriosa y responsable para poder comprender seriamente. Tal vez como epílogo a estas líneas podamos dejar alguna reflexión: han pasado casi treinta años de aquellos hechos, y hoy tenemos inexorablemente que volver a pertrecharnos del arma que nunca tuvimos que abandonar: el diálogo diplomático en la mesa de negociaciones. Ese es el único camino. Hoy no tenemos otra alternativa, no va a ser fácil, pero es un reto que vale la pena intentarlo, por lo menos por nuestra dignidad de Nación que nunca debemos perder.
Fausto Riéffolo
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