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“El nuevo gobierno mexicano busca imponerle sus reglas al narcotráfico”

El periodista inglés Ioan Grillo habla con pasión y a la vez con precisión. Entrelaza análisis y comentarios con información “dura”. Vive en México desde 2001 y es autor del libro “El narco”.

Domingo 16 de Marzo de 2014

El periodista inglés Ioan Grillo habla con pasión y a la vez con precisión. Entrelaza análisis y comentarios con información “dura”. Vive en México desde 2001 y es autor del libro “El narco”, texto de referencia insoslayable para entender el fenómeno que castiga a México y horroriza al mundo. En todos estos años Grillo ha trabajado desde México para la BBC, la CNN, Time y Reuters. El periodista accedió a una entrevista telefónica con La Capital desde México. Para Grillo, el retorno del histórico partido PRI al poder a fines de 2013 explica cierto descenso de la violencia narco más “espectacular”. Afirma que con la captura del Chapo Guzmán el nuevo poder político les envió un mensaje a los narcos: podemos capturar o matar al más poderoso de ustedes, así que bajen la violencia que tanto daño hace a la imagen del país. Grillo a su vez preguntó por el narcotráfico en Rosario y consideró “muy peligroso” que los homicidios casi diarios no se esclarezcan y sancionen.

   —¿Qué ha cambiado en México con el nuevo gobierno del presidente Enrique Peña Nieto (asumió el 1º de diciembre) y el retorno del PRI al poder luego de 12 años? En poco tiempo lograron la captura del Chapo (22 de febrero), mataron al Chayo (capo de los Templarios, abatido el 9 de marzo), luego está el auge de las autodefensas en Michoacán...

   —Mucho tiene que ver con el cambio de un partido que dominaba todo (se refiere al largo reinado del PRI durante los últimos 70 años del siglo XX), a un sistema de varios partidos. El sistema de un solo partido podía controlar a los narcotraficantes. El ejército y la policía podían actuar sin controles. El gobierno dominaba a los narcotraficantes. Era el México del PRI. Si vemos luego los dos gobiernos “panistas” (del partido PAN, a partir del 2000 y hasta 2013, con los presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón) no son capaces de controlar a los narcotraficantes. Y estos empiezan a usar tácticas de guerrillas urbanas y dominar territorios, a cobrar porcentajes de presupuestos de los municipios y a los empresarios. Este poder diferente es la cuestión central. Pasaron de ser narcotraficantes a ser caudillos criminales capaces de dominar parte del territorio. Cuando vuelve el PRI al gobierno nacional con Peña Nieto plantea una estrategia: poner al Estado como central y dominante. Luego de la muerte del Chayo, Peña Nieto declara: “Estamos mostrando la fortaleza del Estado”. Este es el pensamiento del PRI. ¿Cómo se repone el Estado? Capturan al narcotraficante más grande y emblemático del país, el Chapo Guzmán, y esto manda un mensaje: si podemos con el más fuerte, podemos con todos ustedes, y ustedes tienen que aceptar las reglas que el Estado les impone. Como hizo en los años 80. La pregunta es si puede hoy el Estado retomar aquél control, o si el país ha cambiado tanto que ya no es posible.

   —Visto desde acá parece exitoso Peña Nieto, a diferencia de Calderón. Logra resultados que el PAN no alcanzaba.

   —Hay que dar tiempo para ver resultados. Hay varias cosas que han pasado: la violencia ha bajado un poco, pero el problema es que ya no es noticia. El año pasado hubo 18 mil homicidios, pero ya no es noticia como antes. Si uno va al interior, y yo he estado en Tamaulipas (un Estado fronterizo con EEUU), es muy difícil moverse, hay amenazas muy fuertes contra los periodistas y mucho miedo en la población. Otra cosa muy importante: 2013 fue el año con más secuestros en la historia de México. Muchos de esos secuestros los hacen los cárteles. Sí ha logrado el gobierno un cambio en las relaciones públicas muy importante y hay menos violencia espectacular, como la de hace dos años, cuando hubo masacres con 49 decapitados, por ejemplo; esa clase de violencia ha bajado. El Estado intenta poner las reglas y les dice: “ustedes deben actuar de manera menos escandalosa por el daño que producen en la imagen de México”.

   —En enero fueron noticia mundial las “autodefensas” de Michoacán y su ofensiva contra los Caballeros Templarios. Surgen al parecer con un guiño de las autoridades.

   —Por un lado las autodefensas tienen una tradición histórica en México, son una forma comunitaria de defenderse. Ahora, las autodefensas en Michoacán tienen algo más de un año, surgen a inicios de 2013, se expanden y llegan a enero de este año, cuando desplazan a los Caballeros Templarios. Coincide con el inicio del gobierno de Peña Nieto, pero creo que Peña Nieto no sabía bien cómo tratar con las autodefensas. Primero hubo intentos de reprimir, luego se vio que era muy difícil por las simpatías populares que tenían. En enero el gobierno manda al ejército y los federales a Michoacán, que apoyan a las autodefensas, trabajan juntos. Van “limpiando” a los Caballeros Templarios, y en esa tarea conjunta matan al Chayo. Al punto que está casi destruido el cártel de los Templarios. Hay una coordinación de hecho entre Estado federal y autodefensas: puntos de control; autodefensas entregando a un sospechoso; patrullas conjuntas, etc. Hay que decir que dentro de las autodefensas hay personas que son granjeros, empresarios, trabajadores, gente harta del narco, pero también hay ex narcos, “gatilleros” (sicarios), que eran o siguen siendo narcotraficantes. Una alianza peligrosa que contiene muchos delincuentes. Es una cuestión difícil. He visto tanto sufrimiento en México que comprendo que el pueblo tome las armas para defenderse, pero también es muy peligroso un pueblo armado.

   —En resumen, Peña Nieto y el PRI le dicen al narco: estos niveles de violencia son inaceptables, no hagan más esto porque los podemos matar, capturar, vuelvan al “modelo” de los años 80/90.

   —Sí, creo que sí. Mira qué hace EEUU, donde hay mucho narcotráfico y es muy fácil comprar droga. Estuve ahora en Phoenix, Arizona, para filmar un documental. Y allí es muy fácil encontrar drogas, en 15 minutos lo logras hablando con los jóvenes en las calles. Crack, metanfetaminas. Pero tienen reglas: si alguien mata, y si mata a un policía, tiene graves consecuencias. En México estas reglas no existen, a veces se matan 10 policías, 70 personas, sin mayores consecuencias. Creo que el PRI tiene ante esto una estrategia de contención.

   —En Argentina hay un crecimiento muy importante del narco, especialmente acá, en Rosario. Se habla de “colombianización” de la Argentina.

   —Cuando escribí el libro señalé que es muy importante entender qué está pasando en México porque esto puede pasar en muchos otros países. Vemos en América latina Estados débiles con corrupción y mucha población muy pobre. Tenemos democracias sin poder para controlar el crimen, son Estados débiles que no funcionan bien. En Estados Unidos el Estado es muy fuerte, igual en Europa. Luego tienes mucha gente viviendo en la pobreza y la “media pobreza”, gente que tiene bienes pero en un nivel que no le resulta aceptable y se involucra en el narcotráfico. Es muy importante tomar en serio esta violencia en Argentina. En México en 2004 hubo 1500 ejecutados, y luego llegamos a 15 mil. La gente y los políticos no le dieron la importancia que tenía en aquel momento. Es vital enfrentarlo en esa etapa temprana. Yo veo cuatro rumbos a tomar en cuenta: uno, soy partidario de reducir el mercado negro de drogas, y una forma es lo que hizo Uruguay (legalizar la marihuana). No es fácil ¿cómo se hace con la heroína, con la cocaína? Otro punto o rumbo son acciones de contención, luchar contra el lavado de dinero, por ejemplo; y otro es quitar la impunidad, quitar ese ambiente donde crece el narco, donde se puede matar sin pagar los costos: no se puede dejar pasar el crimen de homicidio. Allí en Rosario, por ejemplo, ¿cuántos homicidios quedan impunes?

   —No soy especialista, pero creo que casi todos quedan impunes, salvo las últimas ejecuciones de jefes narcos, ahí sí hubo detenidos y procesados. Pero las muertes de “soldados rasos” en general quedan sin esclarecer.

   —Eso es muy peligroso. Además, también es peligrosa la reacción del tipo “dejen que se maten entre ellos”. Eso es «superpeligroso». Mira el ejemplo de Ciudad Juárez: pasó de 300 asesinatos anuales a 1000, luego a 3000 y se creó un clima horrible donde la población huyó para salvar su vida. Hay que tomar muy en serio el crimen de homicidio, que hoy es una epidemia en América latina. El cuarto rumbo también es muy importante: políticas sociales que lleguen a los barrios pobres para que el crimen organizado no se apodere de ellos. Porque en esos barrios, en ciudades de Michoacán, por ejemplo, el Estado no existe y el narco llega y ofrece trabajo. Falta la presencia del Estado con programas muy enfocados.

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