El titular del comité que otorga el premio Nobel de la paz se arriesga a una destitución sin precedentes luego que anuncie la próxima semana el ganador del 2014, como parte de cambios que podrían escorar el galardón a la derecha y reducir las posibilidades de que presidentes de Estados Unidos lo ganen.
La temporada de los Nobel, los premios más codiciados del mundo, valorados cada uno en 1,1 millón de dólares, se abre el lunes con el de medicina o fisiología, seguido por el de física, química, paz y economía. Todavía no hay fecha para el de literatura.
El Papa Francisco, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon, el ex analista de espionaje estadounidense Edward Snowden, y Denis Mukwege, un médico congoleño que ayuda a las víctimas de violaciones, están entre los favoritos de las apuestas, en una nómina de 278 nominados al Nobel de la paz.
En un cambio que podría influir en los futuros premios, Thorbjoern Jagland, presidente del Comité Noruego del Nobel y ex primer ministro laborista, se arriesga a ser destituido por rivales derechistas luego que anuncie el nombre del ganador el viernes venidero.
El Parlamento noruego nombra al comité de cinco miembros y la coalición conservadora que llegó al poder en las elecciones de 2013 obtendrá una mayoría de 3 a 2 en el órgano desde 2015, revirtiendo la mayoría centroizquierdista de 3 a 2 liderada por Jagland desde 2009.
Giro. Esto podría significar más distinciones en línea con la derecha noruega, quizás a personas poco conocidas que luchan por la democracia o los derechos humanos. Jagland parece partidario de dar un toque político a los premios, como el que recibió el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en 2009 o la Unión Europea en 2012.
Ningún presidente del comité de la Paz ha sido degradado a ser un simple miembro desde que se entregaron los primeros premios en 1901 siguiendo la voluntad del sueco Alfred Nobel, inventor de la dinamita. El galardón es anunciado en Oslo, mientras que el resto es anunciado en Estocolmo.
Kristian Harpviken, director del Instituto de Investigación de la Paz, en Oslo, cree que un comité dominado por los conservadores y sus aliados podría implicar poner "mucho más énfasis en los derechos humanos y la libertad de expresión. Podríamos ver un giro potencial hacia premios que reconozcan la utilidad de la fuerza armada", agregó.