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El misterio rodea el caso de las esclavas inglesas

La mujer malasia de 69 años y la irlandesa de 57 habían vivido en una especie de comuna con el hombre que supuestamente las retuvo esclavizadas en colaboración con su esposa.

Domingo 24 de Noviembre de 2013

Dos de las tres mujeres que vivieron esclavizadas durante tres décadas en Londres entraron en contacto con el hombre sospechoso de mantenerlas retenidas a través de una “ideología política común” y vivieron en una especie de comuna o colectivo con él, informó ayer la policía británica.

   Así, el trasfondo del caso podría estar relacionado con una organización similar a una secta.

   La mujer malasia de 69 años y la irlandesa de 57 habían vivido en una especie de comuna con el hombre que supuestamente las retuvo esclavizadas en colaboración con su esposa. También permaneció retenida una británica de 30 años, que podría ser hija de la irlandesa.

   “Las personas involucradas, la naturaleza de ese colectivo y como operaba, todo es objetivo de nuestra investigación y estamos reuniendo más información lenta y minuciosamente”, explicó el comandante de la policía metropolitana de Londres Steve Rodhouse.

   Los agentes está investigando cómo se puso fin a la especie de comuna y por qué las mujeres continuaron viviendo con los sospechosos hasta que una de ellas denunció en octubre pasado lo ocurrido a una organización benéfica británica, tras lo cual fueron liberadas.

   La pareja sospechosa, que fue detenida el jueves y puesta en libertad el viernes bajo fianza, llegó a Reino Unido en los años 60 procedente de India y Tanzania.

   La policía está interrogando a los vecinos de las mujeres esclavizadas en el barrio de Lambeth, en el sur de Londres.

   A pesar del giro de las investigaciones, las víctimas se encuentran ahora al cuidado de una organización no gubernamental especializada. La policía dijo que sólo la mujer de 30 años tiene un certificado de nacimiento, pero las otras dos no tienen documentos.

   La mujer malasia, de 69 años, tuvo accidente cerebrovascular pero se le negó asistencia médica “y sólo vio la luz del día cuando lavaba ropa o cuando ayudaba a sus captores para hacer compras.

Acuerdo. Se cree que en un principio las dos mujeres mayores convivieron de común acuerdo con la pareja acusada ahora de maltratos, pero después comenzaron a sufrir abusos emocionales y físicos.

   Un vecino de las víctimas, Abdul Rogers, dijo que el caso le resulta “realmente impactante. Este barrio es tranquilo. El problema es que en esta zona la gente no interactúa entre sí”, señaló.

   Frank Field, titular de una entidad de derechos humanos, aseguró que el caso es “la punta de un gran iceberg”. “Tenemos cada vez más denuncias de esclavitud doméstica por parte de personas extranjeras que son traídas para trabajar en los domicilios, o en fábricas, con salarios miserables. Ya hay comunidades de mendigos integradas por extranjeros que son abandonados por sus contratantes. Y por supuesto, también hay niños en esos grupos”.

   El corresponsal de la BBC en asuntos locales Danny Shaw dijo que la policía está tratando de establecer por qué las mujeres continuaron viviendo en la casa por 30 años después de que la “asociación” se dio por terminada.

   La policía liberó por ahora a los acusados de esclavismo porque dice que quiere acumular evidencias “con mucho cuidado para armar bien el caso” antes de imputar a alguien. Durante este período, es común acordar una libertad bajo fianza con los sospechosos. De todas maneras, las autoridades insisten que las condiciones del cautiverio de las tres mujeres fueron “horribles”, aunque no hay evidencias de que haya habido abusos sexuales.

   Persisten las dudas de por qué las mujeres permanecieron sojuzgadas 30 años. Tenían acceso a la televisión, un teléfono y pudieron abandonar antes la casa. Los especialistas hablan de la figura de “esposas invisibles”, un tipo de sometimiento emocional que mantuvo a las cautivas por tanto tiempo en la casa.

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