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El gobierno decretó el estado de calamidad nacional por el desastre

Devastación en el Pacífico. Afectó a unos 4,5 millones de personas en 36 provincias. Hay unas 330 mil alojadas en los centros de evacuados.  

Martes 12 de Noviembre de 2013

El gobierno de Filipinas decretó el estado de "calamidad nacional" tras el paso del tifón Haiyan el viernes, que causó más de diez mil muertes, miles de desaparecidos y daños millonarios en infraestructura, lo que dificulta llegar con ayuda a las poblaciones más castigadas.

Unos 4,5 millones de personas de 36 provincias, en especial en el centro del país, se vieron afectadas y unas 330 mil están en los centros de evacuados tras el paso del tifón, que con ráfagas de hasta 380 kilómetros por hora es el más fuerte registrado hasta ahora.

El ministro de Interior admitió ayer dificultades para contar los cadáveres y los daños, después de que numerosas líneas de comunicación terminaron destrozadas.

Antes de la llegada de este último tifón a Filipinas, el vigésimo cuarto del año, los meteorólogos habían advertido que podría tener un efecto devastador mayor que Bopha, que en 2012 dejó cerca de mil muertos.

En Tacloban, capital de la provincia de Leyte, el ciclón dejó un paisaje de destrucción total, tras golpear la ciudad con ráfagas de hasta 315 kilómetros por hora y una crecida del nivel del mar de más de dos metros.

El superintendente, Elmer Soria, dijo que la destrucción alcanza al 80 por ciento de la estructura de la ciudad, donde las autoridades desplegaron tropas del Ejército y policías en las zonas más afectadas para garantizar la seguridad y prevenir los saqueos, en general de gente desesperada que busca cómo sobrevivir.

Unicef estimó que unos cuatro millones de niños necesitan asistencia y ya prepara en el terreno la distribución de alimento terapéutico, equipos sanitarios y kits de agua e higiene para unas tres mil familias en las zonas más afectadas de la ciudad Tacloban, la más castigada, tan pronto como sea posible el acceso.

Los niños necesitan ayuda urgente para superar las secuelas de la tormenta y hay "especial preocupación por el impacto en la salud de los habitantes, ya que el tifón ha producido daños en los sistemas de agua y saneamiento", informó Unicef.

Además, señalaron que "los chicos también necesitan espacios seguros y protegidos para poder jugar y volver a estudiar, mientras los adultos trabajan para recuperar sus hogares y los medios de subsistencia".

Medios periodísticos que siguen el desastre causado por el ciclón divulgaron relatos e historias de sobrevivientes, como la de la joven que con un embarazo a término estuvo dos horas aferrada a un poste para que no se la lleve la corriente y nadó con su esposo hasta ponerse a salvo y dar a luz a su hija.

En cambio, otra mujer contó entre sollozos cómo su hija le pidió que se ponga a salvo antes de soltarle la mano y desaparecer arrastrada por el torrente.

El presidente filipino, Benigno Aquino, declaró ayer "el estado de calamidad nacional para agilizar las labores de emergencia y la entrega de ayuda en las provincias devastadas por Haiyan", consigna un despacho de la agencia italiana Ansa.

"Esto es importante no sólo para controlar el precio de los servicios de base necesarios para la población sino también para prevenir el aumento del costo de los elementos de primera necesidad", explicó.

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