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El empresario embaucador que terminó como mendigo

Max Higgins apareció en escena en agosto de 2007 con su primer proyecto faraónico: el World Football Idol, un reality show destinado a encontrar a la próxima estrella del fútbol mundial.

Miércoles 17 de Julio de 2013

El empresario jamaiquino Emile Maxim St. Patrick Higgins, quien logró engañar a numerosos inversores y dejó un tendal de deudas por su vida rimbonbante, ahora mendiga por las calles de Buenos Aires.

   Max Higgins apareció en escena en agosto de 2007 con su primer proyecto faraónico: el World Football Idol, un reality show destinado a encontrar a la próxima estrella del fútbol mundial. Realizado en Mar del Plata con la presencia de Diego Armando Maradona, Sergio Goycochea y hasta la banda Duran Duran. Se eligió a un primer ganador, que se llevó una camiseta autografiada por Maradona. Las rondas finales, que iban a realizarse en diciembre de ese año, nunca existieron: hoy ni siquiera funciona el sitio web del proyecto.

   Por entonces, el jamaiquino se presentaba como un empresario exitoso, siempre de traje impecable, rodeado de asistentes, en helicópteros y manejando autos de lujo. Autoproclamado como “el rey del entretenimiento”, aseguraba haber conseguido mil millones de dólares para construir el parque de diversiones Walt Disney Mundo en la ciudad bonaerense de San Pedro. Hasta compró un terreno de 170 hectáreas, valuado en un millón de dólares, a pesar de que la Walt Disney Company aseguraba que no tenía nada que ver con el proyecto.

   A inicios de 2008, Higgins desapareció de la Argentina. Entonces se supo que había dejado un tendal de deudas, que había estado preso en Gran Bretaña y Estados Unidos, y tenía pedido de captura en Jamaica.

   También se descubrió que utilizaba la estafa que usó el mismo método del financista estadounidense Bernie Maddoff: pedía dinero prestado prometiendo un interés del 10%, que pagaría al poco tiempo, mientras se quedaba con el capital inicial, y luego utilizaba esa suma para pagarle a la gente que le había prestado antes.

   “Max nos vendió a todos un buzón”, aseguraba su ex esposa, la argentina Sandra Noemí Zapata, poco después de la fuga del jamaiquino. En febrero de 2008 la mujer contó que lo había denunciado por haber intentado golpearla durante su embarazo. Además, reveló que antes de presentarse como “el rey del entretenimiento”, el supuesto empresario, con el que se había casado en 2006, vivía de fiado en una pensión de San Telmo.

   En enero de 2010 volvió al país, fue a San Pedro en un helicóptero y bajó en el predio “destinado” al Walt Disney Mundo. “Conseguí 2.000 millones de dólares que me prestaron en Emiratos Arabes”, proclamó ante un grupo de periodistas. Fue la última vez que se lo vio en público.

   Higgins apareció en las noticias hace unas semanas: el 29 de junio prescribió la causa que le había iniciado Walt Disney por usurpación de marca. Su abogado defensor, Hugo Lima, señaló que “él no usó más la marca, pero el campo lo tiene todavía”.

   Por esos días y sin saberlo, Alex Fabián Lescano, que trabaja en el aeroparque porteño, trabó relación con él. No lo conocía como “el rey del entretenimiento”, sino como un mendigo con el que se cruzaba.

   “Yo trabajo en Aeroparque en la Capital Federal y de casualidad, llego a casa, estoy cenando con mi familia y veo el noticiero y lo veo que sale en pantalla bajando de un helicóptero, yo no conocía la noticia de esa época, 2007 o 2008. Miro como algo normal hasta que acercan demasiado la cámara y digo yo a este hombre lo conozco, lo cruzo todos los días, lo saludo, me pide un cigarro y se lo doy, le hemos comprado de comer y demás; y digo que tiene que ser él”, contó Lescano, quien capturó un video entrevistando a Max Higgins en su rol de linyera.

   En las imágenes puede verse al jamaiquino, evidentemente perturbado y habiendo perdido la razón, hablando de naves espaciales, profiriendo incoherencias.

    “Se acuerda de sus propiedades claramente, de la propiedad que tiene en San Pedro a nombre suyo, se acuerda de los negocios que él tenía acá en Capital en el barrio de Palermo, también en Puerto Madero, después tiene un quiebre psicológico importante”, concluyó Lescano.

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