El cura cordobés Nicolás Alessio, quien fue suspendido por el arzobispo local por haber apoyado al matrimonio homosexual, adelantó que pasado mañana oficiará su última misa en la capilla San Cayetano, ubicada en el barrio Altamira, en el sudesde de la Docta.
Después de 26 años al frente de la iglesia del barrio Altamira, Alessio, de 53 años, dejará el sacerdocio, pero asegura que siempre va a ser cura “en el aspecto docente y profético porque Jesús no fue sacerdote, fue maestro y profeta”, en declaraciones al diario cordobés La Voz del Interior.
“Al menos como párroco será mi última fiesta de San Cayetano”, confirmó el popular sacerdote. Alessio estimó que “prácticamente va a ser como una despedida”, sin precisar hasta cuándo continuará al frente de la comunidad, desobedeciendo la sanción del arzobispo Carlos Ñáñez.
Empero Alessio, del grupo de curas tercermundistas Enrique Angelelli, relativizó su decisión de dejar los hábitos: “Nunca voy a dejar de ejercer el pastoreo, del modo en que sea. Esto me lo han dado una historia y una vocación que siempre he seguido”.
−¿Por qué dejás los hábitos?
−No quiero pertenecer más a la casta jerárquica sacerdotal que ha traicionado el Evangelio. Es una Iglesia monárquica, cerrada, autoritaria. Hay otro modelo: fraterno, popular, cercano a la gente. Yo de esa Iglesia fraterna y popular no me voy.
Además, admitió que le interesaría trabajar en el arco político, al remarcar: “No descarto la trinchera política como un lugar en donde pueda seguir sirviendo a los sectores populares. ¿Qué me puede deparar a nivel partidario, de candidatura? No sé. Si es en Córdoba, en el marco del juecismo. A nivel nacional, con Pino Solanas”, agregó el sacerdote.
“¿Casarme? No, no, no”, asevera mientras ríe. Pero luego no es tan contundente: “Por ahora no me lo planteo, pero supongo que son cosas que con el tiempo se pueden dar”.
Alessio recuerda su ordenación, en la parroquia Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Villa Carlos Paz, a los 24 años, durante la dictadura militar.
“Allí comenzaron las distancias, tendencias y diferencias. Todos estaban a favor de la guerra y de (Leopoldo) Galtieri menos dos curas locos que decíamos «esto es un desastre; no podemos confiar en una dictadura»”, advirtió.
−¿Tuviste algún llamado de atención en esa época?
−No, (Raúl) Primatesta es muy hábil; jamás hubiese armado un conflicto mediático. Te retaba personalmente, teníamos discusiones calurosas en su oficina y después todo seguía igual. (Carlos) Ñáñez cometió un error al haberme iniciado juicio canónico, prohibirme y armar este lío; pobre, fue muy mal aconsejado.
−¿Creés que la gente te va a seguir apoyando?
−Se ganará por un lado y se perderá por otro. Yo en esto, y ya hablo como político (y ríe), no hago ningún cálculo electoral, trato de ser fiel a mi conciencia.
































