Dios trabaja en forma misteriosa cuando impone su sello de adversidad o prosperidad a los que llegamos al mundo del hombre, pero no determina si seremos buenos o malos, misericordiosos o esclavistas, porque nuestra especie ya trae en sus genes al depredador de turno, o al Cristo de las necesidades. Cuando nació Alberto Morlachetti, fue ingresado en el brete de la pobreza y la adversidad. Este peregrino anónimo tomó la vida por asalto como un centurión, invadiendo el purgatorio de los marginados para encender la antigua lámpara de la esperanza. Se había incorporado a la servidumbre voluntaria que ya es patrimonio argentino. La experiencia social le impuso múltiples heridas y amargura, soledad e indiferencia indolente. Pero un día se dejó llevar por el llamado de su Cristo de las necesidades y se hizo "prójimo" (Marcos 12,28). La crónica de sus hazañas narra que fue sociólogo y funcionario de la provincia de Buenos Aires durante el gobierno de Antonio Cafiero (1987-1991). Es el impulsor de la "Asignación Universal por Hijo". Constructor de la "Casa de los Niños" en Avellaneda, con un crédito que obtuvo hipotecando su casa. Fundó el hogar "Pelota de Trapo" para menores con problemas delictivos, logrando bajar el índice de reincidencia a menos del dos por ciento, según testeo de Naciones Unidas. Diseñó y construyó el hogar para adolescentes "Juan Salvador Gaviota" y la biblioteca "Pelota de Trapo". Habilitó una escuela con talleres gráficos "Manchitas" y una escuela de panadería "PaniPan", ambas abastecen a los hogares y comercios de la zona. Agregó un jardín maternal, "Pulguitas", y la "Granja Azul" en Florencio Varela como lugar recreativo. Alberto Morlachetti murió el 21 de abril de 2015 a los 72 años. El sabía que la tristeza un día se iría sin avisar, y así ocurrió. Canjeó su vida por eternidad, y la piedra de su sepulcro fue removida. Ahora sabe cuál es el camino a la morada de la luz, y cuál el de las tinieblas.































