Como todos los años, el conflicto docente al empezar el período lectivo se traba en lucha por los sueldos entre maestros y gobierno. En primer lugar, el secretario Guillermo Moreno al pintar el Indec no tiene en cuenta el costo de la canasta familiar, cada vez más vacía y cada vez más pesada al llegar a las cajas de los supermercados. Ante este conflicto entre docentes y gobierno provincial, la modesta clase media con mucho sacrificio se refugia en los colegios privados. Si el sistema económico de la provincia, su Ministerio de Economía no tuviese fisuras por donde drenar la recaudación fiscal, estos problemas no existirían. Si todos los políticos fuesen honrados y capaces no habría imprevisiones. Mi educación empezó en una escuela primaria de campo de la ley Lainez, dos años antes que terminara la segunda década del siglo del siglo pasado. Precepto que creó el periodista y político Manuel Láinez, fundador del periódico “El Diario”, publicación que circuló desde l881 hasta 1924, año del fallecimiento de su fundador. Láinez. Introdujo en el gobierno de Julio A. Roca, en 1884, la educación obligatoria y gratuita desde 1° a 6° grado. Ley que se aplicó en el año 1905 bajo el gobierno de José Figueroa Alcorta y, además de ser obligatoria y gratuita, se le proveía al niño los libros de lectura empezando por Pinino, siguiendo por Senda Florida, más la provisión de cuadernos, lápices, gomas de borrar, donde era un orgullo ser maestro y en el medio del campo. Nuestros políticos en sus campañas electorales, como oferta prioritaria es salud y educación, una vez ungidos se apoltronan en el sillón del poder, olvidándose de la sanidad y de la enseñanza, en especial la primaria, dejando a su libre albedrío a esos niños que vagan por las calles propensos a caer en el delito, en la droga, la prostitución y en el crimen, donde no pasa un día de una o más muertes por adolescentes. Por eso, un buen gobierno no puede estar ausente a estos eventos, y mucho menos tener enfrentamientos con los docentes.































