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"El cierre de las listas indicó el agotamiento del modelo K"

Entrevista. El senador radical Ernestio Sanz cree que la elección legislativa de octubre va a definir la suerte del oficialismo y que la sociedad, a través del voto, le va a poner un límite al intento de reforma constitucional.

Lunes 01 de Julio de 2013

Ernesto Sanz | Bío | 9 de diciembre de 1956. Ex intendente de San Rafael y ex presidente del comité nacional de la UCR. Actualmente es senador nacional por Mendoza. En 2011 anunció su candidatura a presidente pero luego declinó de participar. Ya lanzó su postulación a la primera magistratura para 2015 por el espacio radical Argentina Futura.

El senador radical por Mendoza Ernesto Sanz sostiene que el cierre de listas de candidatos que tuvo el kirchnerismo es un claro síntoma de agotamiento de ese modelo político, centralizado en la voluntad exclusiva de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. "El cierre de las listas indicó que hay un agotamiento del modelo". afirmó. Cree, además, que la elección legislativa de octubre va a definir la suerte del oficialismo y que la sociedad, a través del voto, le va a poner un límite para hacer naufragar el intento de reforma constitucional para habilitar la re-reelección de Cristina.

Sanz no es candidato en estas elecciones, pero se anotó de antemano para las presidenciales de 2015 con un acto de lanzamiento, en mayo pasado, en el que estuvieron las principales figuras del radicalismo. El senador va, en ese sentido, por una revancha, ya que en 2011 quiso disputar una interna con Ricardo Alfonsín pero se bajó rápidamente. "Aquella vez me largué tarde y sin apoyo del partido. Ahora creo haber corregido esos dos errores", dice a LaCapital. El legislador estuvo en Rosario para participar de la marcha multipartidaria contra el narcotráfico y para asistir a la inauguración de la nueva sede de la Federación Agraria Argentina. En todo momento se mostró acompañado por el presidente del comité departamental Claudio Choco Díaz y por el dirigente local Diego Sueiras.

—¿Qué evaluación hace de las candidaturas que asomaron y cuál es el panorama de la oposición para las próximas elecciones?

—La dinámica de la política argentina es muy fuerte, a tal punto que va dando siempre sorpresas. Este es un año especial porque no sólo se define el próximo Congreso sino también cuál va a ser la suerte del kirchnerismo. Y estas Paso (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias) están empezando a mostrar un agotamiento del modelo. El cierre de las listas indicó que hay un agotamiento del modelo, que hasta acá lo veníamos viendo en su aspecto económico y de gestión, pero no en el fuerte del oficialismo, que era el armado estratégico político. El kirchnerismo ha podido armar listas con el núcleo duro y no más que eso. Esto está marcando un deterioro. Hay, por otro lado, una recomposición muy madura y racional del mundo no peronista, al cual yo pertenezco: el radicalismo, socialismo, GEN, Coalición Cívica y demás. Con este panorama vamos a octubre y la noticia va a ser el límite que la sociedad le ponga a cualquier intento de reforma constitucional para la re-reelección. Si esto ocurre así, estamos viviendo un escenario favorable para recomponer el equilibrio del sistema político, que a mi juicio es el gran mal que hoy tiene la Argentina. Hoy la economía está sufriendo un estrés fruto de la mala política.

—Usted habla de un desequilibrio en el sistema de partidos pero sin embargo no aparecen en esta elección síntomas de renovación, ya que la mayoría de los candidatos de la oposición va por la reelección...

—Es verdad. Esta es una asignatura pendiente. Cuando tenés un frente opositor que viene disgregado y con una fuerte derrota en 2011 y que tiene que empezar a recomponerse para lograr unidad y competitividad electoral, a lo primero que echa a mano es a los nombres conocidos. Acá en Santa Fe, Binner-Barletta; en provincia de Buenos Aires, Stolbizer-Alfonsín; en Mendoza, Cobos; en Córdoba, Aguad... Esto no significa un disvalor, sino que hay que poner en la balanza qué es a lo que uno aspira en esta elección, y es a una recomposición del amplio círculo opositor. A partir de ahí tiene que venir un proceso de renovación y en el 2015 estoy seguro de que vamos a ver un arco opositor progresista unido y con nuevos liderazgos.

—La oposición pone en las legislativas más bancas en juego que el kirchnerismo. ¿Cree que el número final servirá para limitar al gobierno?

—En octubre se puede dar un resultado que en términos cuantitativos el Frente para la Victoria va a perder algunas bancas, pero no tantas, y va a haber una recomposición dentro de los sectores de la oposición. Pero la principal derrota del oficialismo va a ser no lograr el número de legisladores para seguir adelante con el único plan que tiene, que es la reforma constitucional con re-reelección. Porque el kirchnerismo ha cometido el error de construir un modelo sustentado sólo en el liderazgo de una persona. Como todos los populismos concentrados en los liderazgos excluyentes, al final del camino se encuentran con un obstáculo, que es la Constitución, y ese obstáculo hace que se desmorone todo el armado político que tenían antes.

—¿Para usted esa prueba fue el cierre de listas?

—Es que no hay nada nuevo. Randazzo se les cayó por el accidente de Castelar. A Alicia Kirchner, como no medía bien en las encuestas, la bajaron. Llevan a un desconocido, como es el intendente de Lomas de Zamora (Martín Insaurralde). Van a perder en distritos muy importantes: Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Capital Federal y ahora tienen el riesgo de la derrota en provincia de Buenos Aires a manos de otro peronismo. Van a perder en provincias tradicionalmente feudales en donde había una alta concentración de poder: les va a ir mal en Santa Cruz, en La Rioja, Catamarca, Tucumán.

—¿La irrupción de Massa en provincia de Buenos Aires como opción no kirchnerista no le resta chances al FAP?

—No, porque la gente va a entender que lo de Massa, en todo caso, es un matiz dentro del peronismo pero que va a ser más de lo mismo. Así como antes la dicotomía se daba entre kirchnerismo-antikirchnerismo, a partir de ahora el país va a hablar de otra contradicción: el mundo peronista y el mundo no peronista. En esos dos mundos, lo ubico a Massa junto con el kirchnerismo, con De Narváez y con las otras vertientes. Aparte, Massa no puede diferenciarse mucho porque él fue jefe de Gabinete de Cristina con el Indec intervenido y con Moreno destruyendo las cadenas agroalimentarias. Así que va a tener que dar muchas explicaciones.

—¿En qué espacio ubica a Macri?

—Dentro del universo peronista. Macri es uno de los grandes derrotados en este cierre de listas. No pudo armar una organización nacional y va a perder muchos votos en Capital Federal a manos de nuestros candidatos de la centroizquierda.

—¿Qué autocrítica hace del intento fallido de su candidatura presidencial en 2011?

—Me equivoqué en dos cosas y por eso fracasé: me largué a destiempo y sin el apoyo partidario. Creo que esta vez estoy corrigiendo ambos errores: me largué a tiempo y con suficiente apoyo partidario, como se demostró en el lanzamiento de Argentina Futura el 4 de mayo en Parque Norte. Estoy recorriendo el país, hablando con todos los sectores, porque los nudos que va a dejar el kirchnerismo van a ser difícil de desatar y eso requiere del máximo consenso, de una coalición de gobierno.

—En ese acto no estuvieron importantes referentes radicales, como Ricardo Alfonsín y Julio Cobos...

—Bueno, ellos no estuvieron porque que seguramente van competirán conmigo en 2015 dentro del radicalismo.

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