No entiendo el razonamiento de las obras públicas. Son una muestra del sube y baja. Sirva de ejemplo el aeropuerto Islas Malvinas. Empresarios hoteleros y gastronómicos, mayoristas de viajes, funcionarios del antiguo aeropuerto decidieron su ampliación pero erróneamente confiaron en otros intereses cuya meta era reducir al Aeropuerto Internacional Rosario a su mínima operatividad. El no sindicalizarse dentro de Aeropuertos Argentinos 2000 les cerró el círculo. Cualquier empresario cuando decide una inversión se asegurará actividad permanente para la misma, se enterará cuán lejos está la competencia, se afiliará a la cámara que nuclea a sus colegas aunque los odie a muerte. Acá no pasó nada de eso. Ahora a pagar los gastos y pensar urgentemente cómo se sale de este embrollo. Otro bonito ejemplo es la media transformación de la Terminal de Omnibus Mariano Moreno. Ya cumplió tres años. La luz del túnel no aparece. La ex estación de servicios de Santa Fe y Castellanos está igual que siempre. Y cuando pienso que el 100% de los ómnibus que ingresan o egresan a esta ciudad deben indefectiblemente circular por Castellanos entre Córdoba y Santa Fe me disculpo con los pasajeros que absorben los golpes provocados por las interminables jorobas y pozos de esta arteria. ¿Hace falta mucha inteligencia para entender que esa esencial calle no da para más? Tenemos el Autódromo Municipal Juan Manuel Fangio, pero los motores no rugen aún. Tenemos iniciado el plan ferrovial Circunvalar pero está más estancado que las bocas de tormenta después de una lluvia. En el Parque de la Independencia funcionan las aguas danzantes, los botecitos alquilados, la foto de quienes eligen el parque como recuerdo de casamiento y el almanaque herbóreo de caracteres móviles. El Hipódromo de Rosario aún permanece a la espera de una decisión que surja de los ediles (¿será verdad que ganan $ 40.000 mensuales?). El inmenso predio de La Rural merece que lo aprovechen pero no es así. Se diseñó un Puerto de la Música para Rosario que hasta ahora es sólo ese diseño y recibió un sopapo del Supa que no quiere mudarse hacia el sur para dejarle lugar a la nueva construcción. Ahora se paralizaron las obras del nuevo Tribunal Penal (ex Heca), del Hospital Nodal para la zona sur, la remodelación de la avenida Ovidio Lagos. La avenida de Circunvalación avanza a un ritmo muy lento y desordenado. Este sube y baja nunca será balanceado. Siempre resultan más pesadas la falta de ideas, la debilidad de los proyectos, la apatía ciudadana, la lucha por conseguir una moneda de los altos estamentos que el esfuerzo por mantener una ciudad presentable, limpia, segura, culta y atractiva turísticamente.




























