Las compras de armas de fuego en el “viernes negro” o Black Friday de Estados Unidos alcanzaron cifras récord, según aseguró el FBI, que procesó unos tres controles de antecedentes penales por segundo, el triple del promedio diario.

Las compras de armas de fuego en el “viernes negro” o Black Friday de Estados Unidos alcanzaron cifras récord, según aseguró el FBI, que procesó unos tres controles de antecedentes penales por segundo, el triple del promedio diario.
Hasta las 19 hora GMT de este viernes, (16 de Argentina) el Buró Federal de Investigaciones (FBI) había procesado más de 94.000 verificaciones de antecedentes, con lo que estima que el total de la jornada superó las más de 144.000 del “viernes negro” de 2013, explicó un vocero de la agencia federal, Stephen Fischer.
El “viernes negro” o “Black Friday”, que da inicio a las rebajas de la temporada de compras navideñas, es uno de los días del año “de más trabajo” para el FBI en cuanto a las transacciones vinculadas a armas de fuego, aseguró Fischer. Por ley, el FBI debe completar la revisión de los antecedentes penales de una persona que quiere adquirir un arma en tres días hábiles y, si da el visto bueno, la finalización de la compra depende únicamente de la decisión del vendedor.
Durante el año pasado el FBI completó 21 millones de peticiones de verificación de antecedentes y únicamente rechazó la compra de un arma en un 1,1 % de los casos, según datos de la propia agencia federal.
Dos sucesos de 2012 —la matanza en un cine de Aurora (Colorado), donde murieron 12 personas y otras 58 resultaron heridas, y la ocurrida en la escuela Sandy Hook de Newtown (Connecticut), donde fueron asesinados a tiros 20 niños y 6 mujeres— reabrieron con fuerza el debate sobre el control y la posesión de armas en Estados Unidos.
El presidente, Barack Obama, impulsó a raíz de esas matanzas medidas para reformar la legislación, pero el Congreso no aprobó ni siquiera la que generaba más consenso: una mejora del sistema de verificación de antecedentes para impedir que las armas lleguen a los criminales o a las personas con problemas mentales. El lobby de la armas, institucionalizado en la Asociación Nacional del Rifle (NRA en inglés), es uno de los más temidos por los legisladores, que en muchos casos han visto sus carreras arruinadas por atreverse a enfrentar a este poderoso grupo. La libre portación de armas, incluso de las de guerra, es considerado un derecho constitucional en Estados Unidos, y los conservadores lo defienden con fiereza, pese a los miles de muertos por año que dejan las armas de fuego.
En junio pasado, tras un asalto a tiros en una escuela secundaria de Oregón, el presidente Obama sostuvo que su “mayor frustración” como mandatario es el fracaso en su intento de endurecer las leyes de control de armas a nivel nacional. Los votantes del estado de Washington (oeste) aprobaron aumentar el control sobre las compras de armas de fuego en un referendo celebrado el pasado 4 de noviembre, dos semanas después de un asalto a tiros a un instituto de la localidad de Marysville en el que murieron cuatro jóvenes y el atacante, que se suicidó.
En Ferguson. En Ferguson, Missouri, en tanto, hubo nuevas manifestaciones que dejaron al menos 15 detenidos en protestas por la muerte a tiros de un joven negro por un policía blanco. El caso, ocurrido en agosto pasado, causó una ola de indignación nacional el lunes pasado, cuando un jurado eximió de toda culpa al uniformado.
Tras la tranquilidad vivida el jueves por el día de Acción de Gracias, en la noche del viernes cientos de personas volvieron a manifestarse frente a la sede del Departamento de Policía de Ferguson. El dictamen del jurdo favorable al policía Darren Wilson dado a conocer la noche del lunes desencadenó una ola de protestas y disturbios raciales en gran parte del país.



Por Carina Bazzoni

Por Mariano D'Arrigo