Un nuevo barrido electrónico realizado sobre el arma que intervino en la muerte del ex fiscal Alberto Nisman arrojó como resultado que sí puede dejar rastros de pólvora en quien la dispara. Se trata de una prueba llevada a cabo en el Centro de Investigaciones Fiscales (CIF) de Salta y que se conoció ayer. En tanto, la fiscal Viviana Fein retomó ayer la causa y aseguró que no existe un plazo determinado para finalizar la investigación, ratificó que no se apartará y que no descarta ninguna hipótesis sobre la muerte de Nisman.
La novedad para la investigación fue que se conoció el resultado de una pericia destinada a evaluar si el arma con que se efectuó el disparo mortal dejaba o no rastros en quien la disparase. Para la prueba se utilizó un maniquí al que se le envolvió la mano con piel de cerdo, por su similitud con el tejido humano. En el cuerpo sin vida del ex titular de la UFI-Amia no se habían encontrado rastros de pólvora.
Según la prueba, la pistola Bersa calibre 22 que el técnico informático Diego Lagomarsino le había facilitado a Nisman dejó rastros de bario, plomo y antimonio en el maniquí.
La nueva pericia vuelve a abrir el interrogante sobre si el fallecido fiscal disparó o no el arma de la que salió la bala que le dio muerte en enero pasado.
Es el tercer barrido electrónico que se realiza sobre la pistola Bersa calibre 22 y el primero que arroja este resultado, ya que los primeros dos habían dado negativo.
Esta pericia se suma a la pesquisa que aún no tiene una conclusión sobre el caso, pero en la que la querella insiste en que la muerte del ex fiscal se trató de un asesinato. El tercer barrido electrónico a cargo de expertos de Salta había sido ordenado por Fein y sugerido por la jueza del caso, Fabiana Palmaghini.
Al mismo tiempo que se conoció la nueva pericia, la fiscal Viviana Fein retomó ayer la causa luego de una licencia por el fallecimiento de su madre. "Me reintegro hoy, no puedo hablar mucho de la causa, porque tengo que tomar contacto con las últimas dos o tres semanas que estuve ausente", manifestó.
"Voy a tomar contacto con todas las medidas que se han solicitado y no hay un plazo para irme. No hay plazo, no hay un tiempo real para terminar con la causa, ni para jubilarme ni para apartarme", añadió.
Fein aseguró que se están llevando a cabo todas las medidas de prueba pendientes y se tomará, junto a su secretario, "todo el tiempo" que demande la investigación previa a la emisión de un dictamen sobre el caso. "Todo lo que están manejando en los medios y diciendo por un lado la querella no es cierto", sostuvo.
"Continuo la investigación como la empece, no retaceo tiempo, me gusta la prolijidad, me gusta llegar a la verdad objetiva, me gusta dar respuestas a través de un dictamen", manifestó. "Nadie me puede venir a explicar que una causa de esta envergadura se puede culminar en tres o cuatro meses salvo que uno pretenda cerrarla sin haber trabajado demasiado", consideró.
La fiscal manifestó su disgusto por declaraciones provenientes de la querella. "Me molestó bastante la terminología de los medios y de la querella cuando estuvieron cinco abogados de la doctora Arroyo Salgado presenciando las testimoniales y verificando las medidas de prueba. Pido respeto", señaló .
Fein se refirió a dichos del abogado Juan Pablo Vigliero, representante de Arroyo Salgado, que dijo que la causa se instruyó "como el culo". La fiscal reclamó "respeto" y "guardar las debidas formas".