Cuando yo empecé a escribir, ya hace mas de treinta años, el mundo en que nos movíamos era el opuesto, casi ciento ochenta grados al actual. Existía una realidad que nada tiene que ver con la actual. Si no aceptamos esto es poco probable que superemos la coyuntura y mucho menos el futuro inmediato. La razón de estos escritos pretende esclarecer esta realidad que no me cabe la menor duda va a hacer muy difícil sea aceptada por aquel que la propia nueva realidad lo afectó, pues si ello me pudiera haber ocurrido a mí no les quepa la menor duda que yo sentiría igual menosprecio a lo que estoy relatando, pero lamentablemente es imprescindible saber en que mundo nos movemos pues de lo contrario es muy difícil su superación. Acaba de decir el secretario general de las Naciones Unidas que el "mundo va a un suicidio colectivo". Revivir fábricas obsoletas, (llámense fábricas de máquinas de escribir, fábricas de válvulas, fábricas de carburadores, fábricas de cables de cobre, cabañas de viejo procedimientos), desconocer la realidad de los ordenadores, del uso de la luz (fotónica), de las experiencias que el hombre cuando se introduce en el conocimiento del interior de la materia que produce unas de las revoluciones más impactantes del final del siglo XX y principio del XXI, es querer vivir dentro de un huevo o dentro de una nube de Úbeda. La acción de gobernar es solucionar los problemas del momento y prever los del futuro y puedo asegurar que por parte del gobierno nada está haciendo ni tan siquiera lo insinuó. La "supuesta oposición" creo que no sabe que un nuevo mundo y una nueva civilización nos los está señalando desde la década del 80 cuando explotan las realidades científicas y tecnológicas.






























