Quisiera discrepar con la nota de opinión del jueves 12 del señor Etcheverry sobre el cambio del nombre del Centro Cultural Bernardino Rivadavia. Más allá de su defensa sobre Rivadavia, que no comparto en absoluto, reitero lo expresado en cartas anteriores: era un despropósito que la ciudad de Rosario, cuna de la Bandera, honrara a don Bernardino con el nombre del Centro Cultural, cuando fue el que negó a Manuel Belgrano flamear la enseña patria. Ese tiene que ser el fundamento argumental para sacarle de tanta honra ciudadana. Y que no se preocupe don Luis, que ya contuvimos a los iracundos que querían ir a sacar la estatua del prócer de la Pirámide de la Plaza 25 de Mayo. ¿Adónde irían a posarse las palomas, sino?






























