Cáncer, del latín, cangrejo, "agarra a la presa y no la suelta". Así es esta enfermedad, difícil de sacarla del cuerpo y si bien más del 60 por ciento de niños logra sobrevivir a ella, nuestro esfuerzo incansable como sociedad está dirigido a ese 40 por ciento que no logra la curación. Hoy y todos los días las campañas de concientización de este flagelo, la detección precoz de los síntomas, la capacitación de los profesionales, el aumento en la donación de órganos harán con el tiempo que se puedan mejorar las expectativas de vida de estos pacientes. Digo, esfuerzo incansable como sociedad, y por ello agradezco a cada persona e institución que han acercado su ayuda de diferentes formas y maneras para intentar sostener a una familia con tanto dolor, niños con cáncer y muchas veces sin posibilidades económicas. Entonces, mis gracias enormes a los médicos y todo el personal de salud y administrativo que me acompañan en el Hospital Provincial, Sanatorio de Niños, Instituto del Niño, Sanatorio Rosendo García y FAHOP, Rosario Solidaria, y todas esas personas que en silencio donan su tiempo, cuidan y entretienen a los niños, alegran sus días más tristes y acompañan en los momentos más difíciles. Mi afectuoso recuerdo a los que ya no están y a los padres, y a mis pequeños pacientes, el compromiso inquebrantable de seguir.































