Las grandes inundaciones que están devastado Pakistán, que se han cobrado ya la vida de 1.600 personas y afectan a otras 12 millones, se tornarán más graves por la inminencia de nuevas lluvias torrenciales.
A pesar del desastre que está haciendo desaparecer en estos días pueblos enteros, el presidente Asif Ali Zardari mantuvo su gira por Europa.
Muchos pakistaníes ya criticaban el liderazgo del mandatario, en un país en que los militantes islámicos siguen siendo una gran amenaza pese a las ofensivas armadas oficiales.
El agua también arruinó zonas de cultivo, un duro golpe para la economía del país, basada en la agricultura. Esta situación amenaza con generar faltantes de comida.
La nación también sufre la expansión de la pobreza, una corrupción galopante y una inacción total para mejorar los niveles de educación de los habitantes.
Se espera que las inundaciones produzcan daños serios en la sureña provincia de Sindh, donde las autoridades han evacuado a más de medio millón de personas.
Las autoridades han desarrollado evacuaciones pero han tenido problemas para hacer llegar la ayuda a los pobladores. La falta de comida se está convirtiendo en un tema muy serio en algunas áreas y revolotea el fantasma de la hambruna, mientras que las condiciones sanitarias empeoran.l
































