Leí en la sección Opinión el caso de supuesto abuso por parte de un hombre hacia una joven de 21 años con discapacidad mental moderada, y que el voto mayoritario de un tribunal condenó al imputado. Entre los argumentos utilizados y a fin de "proteger" a la joven apelaron al vasto repertorio proveniente de la "criminología racista" que proveyó por muchos años el positivismo biologicista y al cual el nacional socialismo llevó al paroxismo de la crueldad. Para negar todo consentimiento por parte de la joven a la relación sexual denunciada, expresan que las personas con discapacidad son un "ente revestido de las características de humanidad según consenso general" que "como el ser humano es humano en cuanto habla, piensa, vive en sociedad (…), no en cuanto mera entidad biológica, el consentimiento que interesa es el que resulta de esa capacidad (…). Si no la tiene, o está gravemente mermada, entonces reacciona (o rechaza) poco más (o menos) que como un animal". Esto es para el derecho como un objeto, una cosa, no como un humano, una "persona". No conforme con negar toda "capacidad" para sentir amor a una persona con discapacidad mental, se compara su relación sexual con la de los "simios", ya que el fallo consigna que "basta con ir al zoológico y pararse frente a la jaula de los monos". No quisiera imaginar la reacción de los familiares de esa joven que siendo "defendida" se la somete a las más bajas y degradantes definiciones de su discapacidad. Tampoco se sabe a ciencia cierta, cuál es el grado de comprensión que ella pueda o no tener, porque nadie está dentro de quien está padeciendo una discapacidad, que puede tener infinidad de variables y compromisos. Nadie, salvo quien lo padece, puede saber el grado de entendimiento que tiene alguien con discapacidad. Ejemplifico con el caso de Jean-Dominique Bauby, redactor jefe de la revista francesa Elle, quien sufrió una embolia masiva. Salió del coma tres semanas más tarde y se descubre que es víctima del "síndrome de cautiverio": estaba totalmente paralizado, no podía moverse, comer, hablar, ni respirar sin asistencia. En el hospital le enseñan un código usando las letras que asiduamente se utilizan del alfabeto y él mediante el parpadeo de su único ojo con movilidad, da su aceptación o negativa. La lucidez de su mente y su imaginación lo ayudan a superar dicho trance y mediante este método es capaz de dictar un libro autobiográfico. En el caso de la joven, esta defensa carente de empatía es una falsa solidaridad de los destinos de dos o más personas, físicas o jurídicas. Julio de la Vega-Hazas Ramírez diferencia: "Ser" o "hacerse" solidario con alguien o con alguna causa, no significa dar una ayuda sino comprometerse y compartir la suerte de aquél con quien me hago solidario. Hace la analogía "con la confección de una bufanda, donde de una punta se teje y de la otra se desteje". No soy abogada, pero considero que artimañas tan viles más que defender degradan la condición humana y sientan un precedente, en mantener una jurisprudencia vetusta, discriminatoria y carente de todo tipo de sensibilidad.



























