¿Cómo se vería el mundo si se pudiese volver a mirarlo por primera vez? La pregunta fue una de las dos puntas de las cuales partió el grupo de artistas que participan en “Olga”, la obra que protagoniza la bailarina Paula Manaker. La otra fue una historieta de Ange Potier, a su vez inspirada en una casa ubicada en Pontivy, una ciudad de la Bretaña francesa. En el camino de sumaron el guitarrista y cantante bahiano Pedro Filho Amorim, que aporta su música en vivo; Patricio Carroggio a cargo de la edición y montaje del material audiovisual, y Marcelo Díaz en la dirección compartida con Manaker y Potier. Las consecuencias de aquel interrogante que formulado hace dos años podrá verse hoy, a las 22, en el teatro del Centro Cultural Parque de España (Sarmiento y el río). Las próximas funciones serán mañana, y todos los sábados de mayo a las 22, en el Teatro del Rayo (Salta 2991).
La obra “narra qué es Olga y porqué Olga”, explicó Manaker. Y añadió: “Yo tengo una pregunta, y es qué pasaría si yo fuera Olga y me despertara un día en cualquier lugar y empezara a abrir los ojos y ver por primera vez, como un cuerpo adulto inicia un viaje, pensando también que la memoria es futuro de alguna manera. Y como una posibilidad de recreación del pasado, pero que siempre es futuro. Ella arranca ese camino en esa especie de aventura que se inicia en la naturaleza y llega hacia su intimidad”, relató.
“Es una metáfora sobre ese viaje y también para nosotros es una gran experiencia de interpretación porque realmente nos proponemos crear «Olga» cada vez, como si no hubiera una manera de repetirla realmente. Un poco es así en las artes escénicas, pero en este caso eso está bastante más presente. Es estar ahí, además de contar con la ejecución de la música y la realización, todo en escena es instantáneo. Si bien hay cosas previas trabajadas, tanto en la danza como en la música y en la animación, hay algo de la composición que sucede instantáneamente ahí”.
En ese sentido la bailarina explicó que “Olga” irá transformándose en cada función. “Me parece que lo que nos pone en escena son las preguntas más que las respuestas, partiendo de un estado primitivo, pero adulto. Recordamos poco de aquel abrir los ojos. Es una memoria que perdemos, y se trata de ver qué posibilidad habría de poder recrearlo. Es un poco inocente la pregunta, pero nos ha llevado a una experiencia muy rica”, aseguró.
Manaker había trabajado con Potier en dos ocasiones: “Oh! Imperfecta” y en “Un dios que se va”, que presentó hace dos años en el Parque de España y en la que tuvo a su cargo la dirección mientras que Potier dibujaba en escena. Sobre la colaboración con el artista francés explicó la relación entre dibujo y acción en escena. “En realidad (con Potier) tenemos un encuentro a partir más de las preguntas que de las formas. No es que el dibujo me da soporte, pero sí hay una relación que nos ha enriquecido mucho. Con respecto a esa posición del dibujo diría que permite crear un universo que me da bastante libertad. Casi diría que es contrario a cómo funciona escénicamente, donde me da contexto y marco, pero a la hora de crear aporta libertad con contención. Y nos permite crear una ficción”, aseguró.
“Olga” empezó a gestarse en diciembre de 2010, y en el proceso tuvo experiencias en Rosario, Buenos Aires, Brasil y Francia, e incluyó además la colaboración con otros músicos y que demandó dos años de investigación y trabajos.
—Después de todo ese proceso, ¿encontraste respuesta a la pregunta inicial?
—Bueno, encontré más preguntas (ríe), y muchas formulaciones de cómo estar en escena y cómo nos relacionamos creando una ficción. “Olga” hace un recorrido en donde esa pregunta y ese encuentro va cambiando. En principio creo que es una ausencia de pasado y de historia. Y también que la referencia de las cosas puede ser sensible. Sí creo que hay una respuesta del cuerpo que puede ser muy sensible y muy íntima. Y que es posible experimentar algo que sea menos mecánico, menos incorporado en relación al impacto con las cosas, a la mirada del mundo, a la relación con la naturaleza y con el cuerpo, con las emociones.



































