Existe agitación en la Unión Industrial Argentina (UIA) por la suerte que puede correr Techint ante la decisión del presidente Hugo Chávez de expropiar algunas de sus empresas. A su vez, los medios de comunicación siempre se refieren al grupo industrial atribuyéndole nacionalidad argentina. Es del caso que ese grupo empresario tiene domicilio en el Nº 46 de la avenida Kennedy de Luxemburgo. Tiene empresas en todo el mundo, desde Italia, en Dálmine, donde nació, hasta China, donde tiene una fábrica de pipetas con 150 empleados, pasando por Argentina, Venezuela, México, Estados Unidos, Rumania. Las medidas de Chávez, que pueden ser razonables o no, no estoy en posición de determinarlo, sólo producen protestas en Argentina. ¿Qué dice Berlusconi? Nada. ¿Qué dice Obama? Nada. Mientras tanto Techint, se acoge al régimen 1929, paga impuestos bonificados en la UE y acá sólo paga por la fábrica de Campana, no por el balance consolidado. Entonces pregunto: ¿por qué los argentinos tenemos que defenderlo? Que paguen todos sus impuestos como empresa argentina y tendrán derecho a exigir que el Estado argentino los defienda.































