La escritura nació en la antigua Mesopotamia en el siglo XXIV antes de Cristo. En una tablilla de barro y con un cincel hecho de caña se marcaban los signos, primero en carácter de pictogramas (dibujo esquemático de cosas). Luego aparecieron los signos fonéticos que representaban a los vocablos. Los escribas, que atesoraban el arte de “escribir”, eran considerados personas muy importantes por la tarea que tenían de transmitir los conocimientos. Las tablillas que utilizaban los sumerios eran de arcilla y los estiletes, para trazar los signos, de caña. La escritura no se inventó de una sola vez, sino que fue evolucionando desde signos simples y dibujos a signos más complejos que, dispuestos horizontalmente, fueron configurando la actual. Así nace la escritura cuneiforme, en base de incisiones en forma de cuña, que podían formar palabras independientes del objeto que representaban. La tabletas o tablets PC, verdaderas computadoras, tienen el tamaño de las tablillas de barro de la antigüedad y como aquellas se pueden sostener en la palma de la mano; tienen gran potencia de procesamiento y son fuertes en conectividad y multimedia, cuando otras privilegian las comunicaciones. La diferencia es que mientras en una se utilizan los dedos de la mano en una pantalla táctil en la otra, el cincel esculpía los signos, con la salvedad de que los errores cometidos en la escritura cuneiforme no se corregían con un simple tocar de pantalla, como en las tabletas. La necesidad de transmitir: el conocimiento, la ficción literaria, la poesía y todas la ramas del saber humano ha transitado un largo e interminable camino en más de cinco mil años, desde cuando los antiguos sumerios iniciaron un mito fundante, la invención de la escritura.
Alejo Vercesi
































