Quise reproducir esta carta enviada al intendente y al director del Museo de la Ciudad con fecha 13 de febrero de 2006, angustiada como rosarina por la falta de sensibilidad y preservación de todo lo que nuestros mayores construyeron y nos dejaron como legado. Dicha carta no fue contestada por el intendente ni por ningún otro funcionario de su gobierno. Hemos propuesto en el Concejo que se declare al emblemático cartel de Librería Ross y otros como Sorocabana, Escasany, La Favorita, como patrimonio cultural de la ciudad y que se busque un lugar acorde para ubicarlos. En la ciudad hay muchos lugares posibles en donde resguardarlos, por ejemplo donde está ubicado el cartel del Mercado Retro o en el Parque Norte, para nombrar algunos. He decidido hacer pública esta situación ya que sé que muchos rosarinos comparten conmigo la idea de oponerse a la destrucción de lo que nos representa y a las instituciones centenarias y culturales como Librería Ross, Biblioteca Argentina, bibliotecas populares y los clubes de barrio que cumplen una función social importantísima, a los cuales no se los apoya económicamente ni generando actividades que les permitan subsistir. Tampoco el Centro Cultural Ross ha recibido del gobierno municipal ningún tipo de apoyo, ni promociona las múltiples e importantes actividades culturales que realiza como presentaciones de los más destacados autores locales, regionales y nacionales, seminarios, cursos, teatro, música. Espero el apoyo de los rosarinos y que el Concejo y las autoridades tomen las decisiones justas y necesarias para que no sigamos perdiendo nuestro patrimonio cultural.





























