Cuatro hermanos fueron condenados por el crimen de Fabio Ezequiel Navarro, un
muchacho de 27 años que fue asesinado a balazos casi tres años atrás en el barrio Hume, en la zona
sudoeste de la ciudad. Habían sido procesados por homicidio simple y lesiones leves, pero ahora un
juez de Sentencia consideró que el suceso se produjo durante una pelea, por lo que cambió la
calificación legal: el magistrado los condenó por el delito de homicidio y lesiones leves en riña,
lo que implica una pena menor. Les impuso tres años de cárcel a cada uno.
Los hermanos Marcelo, Guillermo, Victorio y Mártires Vera
fueron sentenciados a esa pena de prisión por el juez de Sentencia Julio Kesuani. El fallo no está
firme. Para el magistrado, los Vera protagonizaron el 16 de marzo del 2007 una cruenta reyerta en
una villa de emergencia situada en Avellaneda al 5100.
El caso fue presentado inicialmente por los allegados a las
víctimas como una ejecución pero se concluyó que fue un homicidio en riña, tal como había planteado
el defensor de los Vera, Carlos Heuer.
Al principio los familiares dijeron que los Vera atacaron a
Navarro —conocido como Santiagueño— y a su cuñado Alberto González cuando estaban
desarmados. Sin embargo el juez Kesuani determinó, tras analizar los testimonios de los Vera y de
los mismos allegados de la víctima, que el crimen de Navarro fue el epílogo de una gresca en la que
hubo armas en ambos bandos.
Para fundamentar esta versión tuvo en cuenta que Guillermo
Vera recibió un balazo que le atravesó el tórax. Los peritos balísticos establecieron que el
proyectil que hirió a Vera era de calibre 38. Y cerca de donde Navarro cayó asesinado, la policía
halló tres ojivas y una cápsula de ese calibre. Por lo tanto, Kesuani valoró que Navarro y González
estaban armados.
Apenas conocido el crimen, fuentes policiales señalaron que
cerca de las 18 de ese día, Navarro caminaba por la vía que cruza el barrio junto con González, de
34 años, y un amigo, cuando se toparon con los hermanos Vera. Según los voceros, los cuatro estaban
armados y tenían a Navarro en la mira por un incidente ocurrido un día antes.
El detonante. Ese día, Mártires Vera discutió con Navarro a raíz de que el
Santiagueño "le faltó el respeto" a su mujer. "Cuando los vieron empezaron a los tiros. González
recibió una perdigonada en una pantorrilla mientras que a Navarro lo remataron en el pasillo de su
casa", explicó en ese momento el portavoz.
Sin embargo, el magistrado concluyó que el suceso fue el
desenlace de una riña. Se basó en el testimonio de Guillermo Vera, alias Colo, quien habló de un
tiroteo. Vera declaró que "estaba en su casa cuando escuchó disparos que provenían de las vías".
Entonces, dijo, distinguió que su hermano Mártires "se tiroteaba" con otras personas. "Nos trabamos
en lucha y salieron cuatros hombres que comenzaron a tirar", señaló. Vera resultó herido en la
balacera.
Fuego cruzado. Por su parte, Mártires Vera contó que Navarro y otro muchacho
forcejearon con su hermano Guillermo. "El Colo salió corriendo hacia las vías y González le
disparó. Entonces agarré un arma que estaba al lado de mi hermano y corrí al Santiagueño. Mientras
escapaba él me tiraba y entonces gatillé hasta que el arma quedó descargada", declaró. Navarro
recibió entre ocho y diez proyectiles que lo fulminaron.
El quinto involucrado en el crimen es Sergio Vera, que está
prófugo. Según la esposa de Navarro, todo se inició cuando su pareja y un amigo fueron a realizar
compras. "Escuché estampidas y cuando salí vi a mi marido tirado sobre las vías", señaló. La mujer
afirmó que el primero que abrió fuego fue Sergio Vera.
Luego de evaluar los testimonios, el juez Kesuani consideró que el caso
debía calificarse como un homicidio en riña ya que no pudo dilucidarse "con certeza" quiénes (por
los Vera) dispararon contra Navarro y González.