Los directores de colegio, como también somos argentinos, tenemos la costumbre de quejarnos y de echar las culpas hacia el de "abajo". Creo no estar diciendo nada nuevo, es más cómodo decir que la culpa siempre está afuera y no dentro nuestro. No es mi caso, no es nuestro caso. No hubo "turnos" en diciembre ni en marzo, se "estudió" durante el receso escolar y se construyeron pautas de evaluación entre todos. A pesar de ser un jardín de infantes nucleado (4 maestras están a 15 cuadras de las otras cuatro), queda demostrado que cuando se quiere se puede construir un proyecto donde todos estemos enterados de todo y que los criterios de evaluación deben conocerse antes de ser evaluados, porque si no la dirección evalúa con criterios que no son acordados por los docentes. Quien desee venir a ver qué se trabaja y cómo se trabaja con el lenguaje gráfico plástico en las carpetas de nuestros alumnos lo puede hacer. Allí encontrará un registro de todos los espacios curriculares. Y podemos hacer más cosas sin usar el famoso cuaderno a rayas o fotocopias, dado que reducimos la representación del espacio. Trabajamos por el niño y para el niño conociendo muy bien la psicología evolutiva y la lógica. Cada dimensión del proyecto educativo institucional fue un organismo y lo tenían a cargo docentes. Las reuniones de padres son de aprendizaje y siempre basados en lo pedagógico. Estamos seguros de que nuestro trabajo les puede servir a muchos docentes y aunque tenemos todo documentado no tenemos dinero para imprimirlo. Todo lo que los docentes pedimos (capacitación situada, la alfabetización inicial, la escuela inclusiva, la estimulación temprana) fueron conceptos trabajados y estudiados en las reuniones plenarias, así se lo puede leer en las actas. Agradecemos a los supervisores que nos acompañaron en el proceso. No queremos lucrar, queremos que nuestra experiencia les sirva a otros y si a alguna editorial le interesa hacerlo quedamos a vuestra disposición
































