Vivo a dos cuadras del parque España. Toda esta zona el pasado 21 se colmó de jóvenes de todas las edades con el propósito de festejar la llegada de la primavera y también el Día del Estudiante. Desde las primeras horas el tránsito de chicos y chicas fue constante, algunos con sus conservadoras de bebidas, otros con guitarras y patines. Siempre en grupos y con ese ánimo tan envidiable y recordado de jolgorio y algarabía. Desde luego que compartimos ese estado a la vez que celebramos el clima soleado y templado que les tocó tan favorable para los festejos. Pasaban las horas y resultaba cada vez más abundante el arribo de ellos y podía escucharse por medio de los altoparlantes la animación de la fiesta que les servía de bienvenida. Cuando ya llegado el anochecer, con rostros cansados pero contentos, emprendían el regreso con calma y sin disturbios por medio, fue sumamente halagador observarlos porque adivinamos lo importante del placer compartido entre amigos y compañeros. Pero mucho más agradable fue el enterarnos que todo lo programado por la Municipalidad y algunos medios había resultado un éxito en cuanto a la seguridad. No tuvimos que lamentar, felizmente, disturbios de ningún tipo, cuestión que a veces nos preocupa dado el clima que suelen generar este tipo de acontecimientos. Con buen criterio y organización fueron establecidos los controles tanto del personal policial como el destinado a la supervisión del orden en general. Cuando alguien comprueba entonces que la responsabilidad de los buenos funcionarios y organizadores estuvo prolijamente acomodada a las circunstancias, es menester poner en evidencia que no resulta para nada complicado ni preocupante sostener la tranquilidad a pesar de la numerosa concurrencia. Queda demostrado que cuando hay buenas intenciones en la gestión pública los logros se distinguen sin demasiado esfuerzo. "Cuando se quiere se puede". ¿No es así?































