La semana que se cerró el domingo de Semana Santa nos dejó junto a la incertidumbre, la sensación de vacío institucional, que hace años no experimentábamos los argentinos. Esto no contribuye a consolidar nuestra democracia ni a afianzar las instituciones de la República. La conferencia del actual vicepresidente Amado Boudou, en la que no dejó aclaradas las muchas dudas que flotaban en el ámbito periodístico y generó mayor caudal de desconfianza en la ciudadanía -al punto tal de perfilarse una ruptura de la credibilidad institucional del PEN-, flaco favor le hace al gobierno de CFK y al futuro de nuestras instituciones de cara a los muchos problemas que nos faltan debatir y solucionar. El recrudecimiento de la lucha mediática entre los grandes medios y el gobierno desnuda la imperiosa necesidad de democratizar la información, transparentar todos los procesos y asumir la madurez de los argentinos para el análisis de la realidad. Ello más allá de que muchas manifestaciones masivas nos sigan levantando nubarrones y/o anunciando tormentas, que debemos sortear en este juego de nuestra imperfecta democracia, sin dejar de dormir porque asomen algunos chisporroteos del escándalo Boldt-Ciccone y nos obligue a los santafesinos a pedir al Ejecutivo provincial algunas explicaciones. Y no nos olvidemos tampoco de los acuerdos con la gráfica de las últimas elecciones, en las que poca claridad y transparencia precedieron al proceso electoral, al menos en lo que al llamado a licitaciones de impresión de boletas se refiere. El grupo Boldt tiene sobrada experiencia en "relaciones comerciales con las autoridades de nuestra provincia" y sus autoridades actuales no han investigado los antecedentes de estos proveedores del Estado, poco preocupados por dejar pegadas las huellas en las "operaciones que realizan" ni en transparentar los procesos licitatorios. Bueno sería que junto al periodismo de investigación creciera el parlamento investigativo y pudiéramos hurgar en las propias raíces de la corrupción, para que definitivamente terminemos con la sospecha permanente y la transparencia y pulcritud ganen el espacio que la ciudadanía le reclama a nuestra dirigencia política en el manejo de la cosa pública.






























