Estimada presidenta Cristina: pertenezco a un grupo de padres adoptivos de Rosario, y estamos a la espera de que su proyecto de adopción "baje" a las comisiones para ser discutido junto con el resto de los proyectos presentados ya hace tiempo. Fue muy esperanzador que en su discurso de apertura hiciera referencia a la necesidad de reformar esta ley, pero desilusiona ver cómo ha pasado el tiempo y su iniciativa que teóricamente estaba lista no aparece. Entendemos que al ser un año electoral estén ocupados en otros temas, y entendemos también que no les significamos un número considerado de votantes a la hora de decidir nuestra suerte. Por eso es que me atrevo a escribirle, porque quisiera llamarla a la reflexión ya que por encima de nuestras necesidades y obviamente por encima de las de los políticos, usted incluida, se encuentran las necesidades de miles de niños que necesitan definir una situación. Sepa usted por estar discutiendo ya hace años el "cambio de paradigma" y aferrarse al extremo a ideas biologicistas, por estar confundiendo adopción con apropiación y vernos como la última opción, estos niños hoy sufren la falta de una familia que los quiera. Hay miles de niños olvidados en instituciones, en planes alternativos que crecen mientras ustedes piensan y debaten desde qué paradigma se pararán, y esperan el oportunismo político para discutir o sancionar una ley. Considero vergonzoso que teniendo los recursos y las soluciones a mano, éstas no se apliquen. Usted señaló en uno de sus discursos de agosto que "éste es un modelo de profundos valores; valores que han vuelto a rescatar a la familia como algo central, esa familia que se destruyó", lo que desconoce usted es que esto en la práctica no se lleva a cabo. Las familias adoptivas, que también somos familias, no somos contempladas por su sistema, y no conforme con eso, soportamos permanentemente el maltrato y la desvalorización de todas las autoridades. Confundir y juzgarnos por adopciones ilegales y apropiaciones de hace más de 30 años es desconocernos por completo. Hoy la mayoría de los papás adoptivos respetamos los intereses de nuestros hijos por encima de los nuestros, a nadie se le ocurriría desconocer su situación y priorizarla en beneficio de ellos. Me gustaría poder explicarle que el amor producto de la maternidad no es imperativo de la biología, que todos fuimos adoptados por nuestros padres porque el ser padres es producto de una construcción diaria, y dentro de una familia adoptiva que respeta a un hijo también se construye la "identidad" que tanto ustedes llevan como bandera. Hoy hay muchos chicos en riesgo y ese riesgo fue causado por su propia familia de origen. ¿Es justo que sólo porque no pierda los lazos sanguíneos se los condene al abuso y al sufrimiento? Es triste que se confundan épocas históricas de nuestro país en donde se hicieron mal las cosas, y que deben ser condenadas y juzgadas, por situaciones que se presentan hoy, más de 30 años después y en contextos sociales totalmente diferentes. Es injusto que por defender una ideología llevándola al extremo se ignore la realidad de un porcentaje de niños y se les niegue la posibilidad de un futuro mejor dentro de una familia adoptiva. Es terrible que sean el famoso "daño colateral" de este sistema que los hace invisibles.































