Engendrar siete hijos en una situación de indigencia, ¿es un mérito o autocondenarse y condenarlos a la mendicidad, la indignidad y la pobreza extrema? ¿Qué campañas se instrumentarán para poner límites a la precoz fecundidad de estos padres? Hay mucha y ejemplar gente trabajadora que sabe poner conciencia en su procreación y revertir su historia para el bien de los pocos que traen al mundo como así lo decide también la "clase media" conocedora de que traer siete o nueve hijos al mundo la haría descender a la pobreza y a la precariedad habitacional. Esto es parte de una larga carta de los lectores, de mi autoría que fue publicada el 3 de noviembre del 2009. Y aquí la relación con el título de esta nueva carta: hace pocos días, en un acto de entregas de viviendas con los créditos del Bicentenario nuestra presidenta le preguntó a una de las beneficiadas cuántos hijos tenía, a lo que la humilde señora le repuso "cinco" y fue allí cuando escuchamos lo tantas veces esperado: "Bueno, pero ¡basta! ¡Basta! No tengas más", dicho con una sonrisa pero con gesto enérgico y rotundo. Por fin, ¿no es algo obvio que los políticos, de cualquier partido, tendrían que promocionar? Educar como sociedad que ama a los niños, para una procreación responsable e incluyo a toda la sociedad ¿no es visto como urgente?. Su "basta", señora presidenta, trajo alivio a nuestra impotente mirada sobre gorriones de la edad de nuestros nietos, comiendo migajas por las calles y sobre hogares supernumerosos donde se hace imposible criar cubriendo las necesidades básicas de cada nuevo ser humano (amor, comida, techo y salud ) que, repito, nosotros, frente a una familia de nueve hijos, tampoco podríamos cubrir.































