Nuestra Constitución nacional consagró en su redacción la división de poderes y al mismo tiempo estableció los fundamentos de la República. Por ejemplo, en una monarquía absoluta el rey o una asamblea tienen todo el poder. En cambio, en una república existen varios titulares de esos poderes. Por lo tanto, en una república existen varios poderes parciales. Justamente, para evitar que algunos de ellos tengan en sus manos el poder total. En una república, si alguno de esos poderes parciales se excede en sus funciones, en lugar de la división de poderes sucede lo que llamaríamos la pelea de los mismos, la intromisión de uno sobre otro, una especie de crispación de poderes. Me da la impresión de que en la Argentina de hoy estamos viviendo una situación muy similar a esa descripción. El Poder Ejecutivo presiona a la Suprema Corte y ésta resiste el embate declarando y reafirmando su independencia. La historia y la experiencia de los países más avanzados en este tema nos muestran que el balance en la división de poderes es difícil. También nos muestran que es posible y realizable. Esos países no buscan el perfeccionismo, ninguno de ellos pudo evitar crisis, imperfecciones y vicios institucionales. Al contrario, al pretender ser perfectos se cometen muchos errores. El acierto en estos casos llega después de muchas equivocaciones, y no es más que el resultado final de la perseverancia. Se parte del siguiente precepto: "Siempre trataste, siempre fallaste. No importa. Intenta otra vez". Esos países se organizaron, crecieron y hoy son las potencias que conocemos. En base a trabajo, esfuerzo, inteligencia, honestidad, orden y humildad de esos dirigentes. El humilde no se sorprende por sus equivocaciones, insiste cuantas veces sea necesario, hasta lograr su cometido. Volviendo a nuestra diaria realidad, quisiera referirme a la situación planteada con el juez Carlos Fayt. Con sus 97 años de edad pasó de ser uno de nuestros jueces más prestigiosos a ser un juez impugnado por su edad y por ser presuntamente inhábil para el cargo. Según dichos de la señora presidenta y buena parte de su entorno, en un giro conceptual cuanto menos, sospechoso. La idea del doctor Fayt de resistir el embate y la presión ejercida por el gobierno neutraliza la intención de éste, de avanzar y avasallar la división de poderes de que hablábamos al comienzo de esta carta. Los dos acontecimientos más recientes en el plano judicial, la separación del juez Cabral de la Cámara de Casación Penal y del juez Bonadío de la causa Hotesur, señalan a mi entender una conducta burda y sospechosa en algunos ilícitos que se atribuyen a parte de funcionarios, familiares y amigos del Ejecutivo. Por el contrario, cuando la persona se sabe libre de culpa, va en busca de la Justicia para blanquear y avalar su inocencia, porque es al primero que le debe interesar salvar su buen nombre y honor. Una última reflexión sobre la independencia del Poder Judicial. Creo que mientras el Consejo de la Magistratura responda al gobierno de turno, no habrá jueces ni fiscales dispuestos a investigar hechos fraudulentos y delictivos que involucren a hombres y mujeres del poder.
Jorge Omar Bustamante
DNI 7.796.562
Basura en la avenida Alberdi
Como contracara del nuevo y “flamante” carril exclusivo sobre la avenida Alberdi, tenemos el constante amontonamiento de basura junto a los contenedores, como ya está siendo costumbre, una mala costumbre. Los recolectores no pasan, y si pasan se hacen los distraídos, hace ya una semana y un día que el mal olor se apoderó de Alberdi y Vélez Sarsfield, da asco salir a la puerta de mi casa y tener que ver esta fea y nauseabunda realidad. No sé quién será el responsable, sólo sé que los teléfonos suenan y no atienden, tanto del 0800 que figura en el contenedor, como en los números de atención de la Municipalidad. Los vecinos exigimos la inmediata respuesta de quienes sean responsables de la limpieza, que para algo se pagan impuestos.
Sebastián Burgos
DNI 33.868.505
Elecciones en Tucumán
El día después de las elecciones gubernamentales, gran parte del pueblo tucumano se manifestó en la `plaza Independencia. Lo hizo, entre otras cosas, contra el fraude electoral, pero también contra los vicios del gobierno; contra el envilecimiento del pueblo y el avasallamiento de sus derechos; contra el robo, la dilapidación del dinero público para fines espurios, la ambición desmedida, la codicia, la estafa a la fe de la gente que cree en las bondades del sistema democrático, el retroceso y, en síntesis, contra los diversos males que padece la democracia por estos lugares. Por quejarse de esto, recibió como respuesta el desprecio, el maltrato, el arreo y la violencia. Queda claro en estos hechos que la larga mano del gobierno nacional, que apuntala todo lo ilegal, se hizo ver una vez más. No olvidemos que, en cierta ocasión, la presidenta Cristina Kirchner advirtió a todo el pueblo argentino que a ella hay que temerle un poquito. Pero recordemos también (y recuerde especialmente toda la gente del gobierno provincial y nacional) que la mano de Dios es aún más larga, porque es extensiva en el tiempo y en la distancia. Y que la universalidad de su derecho ya ha sentenciado: Justicia para todos.
Daniel E. Chávez
DNI 12.161.930
San Miguel de Tucumán
Inseguridad en Rosario
Vivimos en una aparente libertad, como el juego de la ruleta rusa que sabemos cómo termina, a cualquiera le puede tocar, y eso es lo más injusto. ¿Hasta cuándo va a seguir esto? Hoy le tocó al hermano de un periodista. Los políticos que fueron elegidos que dicen que tienen la solución a la inseguridad, dónde están. Todos los días suceden crímenes, asaltos, robos, secuestros. No nos perdonan, porque los delincuentes tienen el poder, un poder concedido entre líneas por la conducción política de todos los niveles, nacional, provincial y municipal, porque así parece cuando nos basamos en lo que todos los días pasa. Un poder donde los delincuentes, mayores y menores de edad, saben que se ríen en la cara de policías, de la gente, de los jueces, no tienen conciencia de nada, ellos no tienen vidas, menos les importa la de los demás. Hoy hacen lo que quieren, y desde el poder político no depositemos más esperanzas, ya que en los últimos años con la droga clavada en cada rincón del país, esto se potencia. Sé de lo que hablo, viví cuatro años en Caracas, allí me conecté con gente de la región, y desde México hasta el sur de nuestro país, todo es así, esto no se va de un día para el otro, no hay recetas mágicas, sólo debe haber decisiones fuertes y ejemplificadoras, con penas duras, es lo único que va a servir. Sin salida de por vida para violadores, criminales, narcos, cerrando la frontera en serio, habiendo control en serio. Mientras esto no pase, todo va seguir potenciándose y el poder lo siguen teniendo ellos. Cuando dicen que la inseguridad y los hechos delictivos han bajado, cómo pueden seguir diciendo algo así. Si lo dicen es porque saben que la mayor parte de la gente sigue creyendo lo que le dicen, lo que les prometen. Ocurre que ellos, los que prometen, viven una miserable vida custodiados, y hablo en general, no apunto a nadie en especial. Creo que la población está descreída, y hay además mucha ignorancia que es usada para los votos y nada más. La ignorancia y la pobreza van de la mano, y esos pobres nunca van a salir de pobres, y dentro de los pobres hay mucha gente honesta que también tiene miedo, y no hablan por temor, y son amenazados. Estamos presos dentro de una ciudad, presos de quienes deberían estarlo, y presos de la inoperancia de quienes gobiernan.
Gerardo Scarcelo
Las voces de la calle
Tomé las voces de hoy de cartas de lectores de muchos diarios argentinos, voces que no son partidarias, ni periodísticas, sino simplemente populares. Y salvo escasos agradecimientos, casi todas son quejas y reclamos desesperados. Si los políticos vieran cómo funcionan los geriátricos; si por las calles de Tucumán escucharan a la gente reclamando la falta de respeto a la veda política y el fraude, y la policía no permitiera el reparto de bolsones en horas de elección; si escucharan los llantos de familiares de víctimas callejeras, de mujeres golpeadas, y el de las personas que mueren por las medicaciones vitales que no entran al país; si cuando el pueblo se expresa masivamente no se lo tildara de señoras paquetas; si respondieran los reclamos de los jubilados; si aceptaran que el aumento constante de los elementos de la canasta familiar es insostenible para los pobres y la clase media también; si cuando Tevez cuenta la pobreza que observa en Formosa, reconocieran que es real, allí y en el resto del país; si cuando se ven acorralados por las inundaciones no les echaran la culpa a los gobiernos anteriores; si no los obnubilara la minoría que logra vacacionar en el país o el exterior; si se preocuparan por saber qué está pasando en una sociedad de personas que no tienen más salida que vivir de la limosna gubernamental; si se preguntaran por qué esa misma sociedad está tan violenta y disconforme, y tantos jóvenes se agreden en escuelas y boliches; recién allí podrían tener en sus manos la punta del ovillo y con buena voluntad comenzar a desenrollarlo. Para la izquierda o la derecha, como sea. Pero claro, no debe ser tan fácil. Sobre todo si el cristal a través del cual observan y analizan sigue tan empañado como siempre. Porque somos 40 millones de argentinos y nadie está tranquilo, porque la muerte acecha en cada esquina; al que se compró un último modelo, o vive en un hermoso country o al que tan sólo fue a comprar algo en el mercadito de la esquina.
Edith Michelotti
Lo más grave no es que quemen urnas
Se desarrollaron las elecciones en la provincia de Tucumán con una serie de gravísimos hechos, entre los que se destaca la quema de urnas y la posterior reacción de todo el arco político repudiando el hecho y culpándose mutuamente. Sin embargo, en esta democracia que vivimos, no es la quema de urnas el hecho más repudiable. La quema de urnas se produce una vez que las personas votan. Nuestros legisladores, sabiamente, proclamaron el sufragio universal, sin distinción de raza, sexo, creencia o posición social, económica. Seguramente buscaron garantizar la libertad del ciudadano a la hora de votar. No pensó el legislador que en época de elecciones se repartirían bolsones con alimentos, colchones, electrodomésticos; o que se iban a generar pymes para trasladar a las personas desde sus hogares hasta los locales de votación. Si un aspirante a un cargo electivo hace del reparto de bienes un modo válido para captar votos, es evidente que no le interesa llevar adelante políticas públicas para que esas personas salgan de la situación donde se encuentran. Lo más grave no es que quemen urnas, lo grave es que nuestros dirigentes crean que pueden arriar a las personas a votar, es más grave que crean que se puede comprar un voto por un kilo de pan. Una última reflexión, si no tienen intención de mejorar la situación de los votantes, para qué buscan llegar a un cargo electivo, cuál es el negocio.
Martín Klaric
DNI 26.977.043.
Leones (Córdoba)