Las circunstancias que rodean el asesinato de Brian López, el chico de 15 años
baleado el viernes en el barrio Moderno, están signadas por controversias. Desde la familia del
adolescente asesinado aseguraron que el episodio se trató de un clásico caso de "gatillo fácil" en
el que la víctima fue fusilada cuando estaba desarmada. Pero el agente del Servicio Penitenciario
provincial acusado de disparar declaró que el menor había empuñado un revólver calibre 38 para
enfrentarlo y que incluso llegó a apretar el gatillo dos veces sin que las balas pudieran
salir.
Esto último fue puesto en duda por los investigadores. La jueza María Luisa
Pérez Vara mantuvo detenidos e incomunicados al penitenciario y a un sobrino que es policía
provincial.
El guardiacárcel Julio Gerardo V. brindó su versión del hecho en una declaración
sumaria ante los investigadores de la Dirección de Asuntos Internos y que ya quedó anexada al
expediente judicial. Un testimonio similar brindó el agente Alan C., miembro de la Patrulla Urbana
de la Unidad Regional II, y tío del empleado penitenciario.
Fuentes ligadas a la causa consignaron que está establecido que el autor del
disparo que terminó con la vida del chico fue Julio V., y que su pariente policía sólo lo
acompañaba. De todas maneras habrá que esperar el resultado final de las pericias balísticas.
El parrillero. El crimen ocurrió anteayer cerca de las 16.30, en Biedma y
Espinillo. Todo comenzó con una discusión entre un hombre y una mujer por la construcción de un
parrillero sobre la vereda. La mujer, que vive a escasos metros de allí, se oponía al armado del
asador.
Según testigos del barrio, la discusión subió en intensidad y fue allí donde
Brian López, que estaba con unos amigos en un kiosco de enfrente, se involucró al parecer a favor
del hombre. Entonces hubo un cruce de insultos bastante fuerte, al que se habrían sumado algunas
piedras que terminaron contra el departamento de la mujer. Esa situación hizo que la mujer llamara
a su hijo, Julio V., en busca de auxilio.
Julio V. llegó acompañado de su tío Alan C. y ahí se produjo un desbande. Según
los testigos, el penitenciario esgrimió un arma y se produjo una corrida. Ahí aparecen las
divergencias. El principal acusado declaró que vio a Brian empuñando un revólver y que intentó
dispararle. Y que disparó para defenderse.
Desde la familia negaron esa acusación al sostener que Brian no era un chico
violento. "No tenía antecedentes penales, era un nene escolarizado, estaba en séptimo grado en la
Escuela Lola Mora y jamás tuvo un problema penal. Para nosotros su muerte fue un caso de gatillo
fácil y el arma que le atribuyen fue plantada", dijo Marcos Cella, abogado de la familia.