Alguien me dijo una vez con respecto a la medida del congelamiento de alquileres inmobiliarios que "no es la panacea porque los dueños retiran las propiedades y dejan que se caigan a pedazos". La verdad es que de todas maneras los rentistas dejan que se caigan a pedazos y tratan (complicidad de las empresas inmobiliarias mediante) que todo gasto corra por cuenta del inquilino, incluido el mantenimiento de las instalaciones básicas si algún contrato o vacío legal se los permite (algún técnico me lo ha reconocido, agregando que por eso no le gusta trabajar con inmobiliarias). El caso es análogo al viejo estereotipo de las empresas privadas supuestamente eficientes en su inversión y gestión porque tienen que cumplir la demanda del cliente. ¡Seguro! Hay demasiados que, si pueden maquillar la calidad de un producto o sacarle ventaja a la poca durabilidad, lo hacen sin miramientos. Y es con esa misma cara granítica que las principales corporaciones privadas lanzan las carreras inflacionarias, utilizando los precios como arma de control económico-social y de su poder adquisitivo, y como arma política para desestabilizar gobiernos, mientras las denuncian como si no tuvieran nada que ver.



























